¿Es peligroso que me truene la mandíbula? La respuesta honesta
"Si te truena la mandíbula, se te va a trabar." "Si hace clic, se te está gastando el hueso." "Eso es artritis." He escuchado estas frases cientos de veces en consulta — y las tres son falsas. Al menos como verdades absolutas.
Hay un mito muy arraigado de que cualquier sonido en la mandíbula significa que algo grave está pasando. Y hay otro mito igual de peligroso: que si no duele, no pasa nada. Ninguno de los dos es cierto al cien por ciento.
La verdad — después de más de 30 años tratando problemas de la articulación de la mandíbula — es más matizada. A veces el tronido no significa nada. A veces es la primera señal de un problema que, si lo ignoras, va a complicarse. La diferencia está en saber qué buscar. Y eso es lo que te voy a explicar.
Lo que pasa cuando ignoras un tronido que sí importa
No todo tronido requiere tratamiento. Pero el que sí lo requiere tiene una progresión que veo repetida constantemente.
Empieza como un clic ocasional. Aparece un día, desaparece al siguiente. No duele. El paciente se acostumbra. Pasan meses. El clic se vuelve constante — cada vez que abre la boca, ahí está. Después aparece una molestia leve al masticar. Después el clic desaparece — y eso, paradójicamente, es peor, porque significa que la pieza interna de la articulación se trabó y ya no se mueve. La boca deja de abrir del todo. Aparece dolor.
Lo que al inicio se resolvía con una placa para dormir y ejercicios, ahora necesita meses de tratamiento. Esa progresión no le pasa a todo el mundo. Pero le pasa a suficientes personas como para que valga la pena prestar atención.
Por qué truena la mandíbula: la explicación simple
La articulación de la mandíbula — la ATM — tiene adentro una especie de almohadilla que funciona como amortiguador entre los dos huesos. Cuando abres la boca, esa almohadilla se desliza junto con la mandíbula. El movimiento es suave y silencioso.
Cuando esa almohadilla se sale un poco de su posición — aunque sea milímetros — el hueso tiene que pasarle por encima al abrir la boca. Ese "salto" produce el clic o el tronido que escuchas. Es como cuando se te salta un tendón por encima de un hueso en la rodilla o el tobillo. Suena, pero el hueso no se está rompiendo.
Si quieres entender más a fondo por qué sucede este mecanismo, te recomiendo leer por qué truena la mandíbula, donde lo explico con más detalle.
Dato que sorprende: un tercio de la población tiene clic en la mandíbula
Esto es algo que mis pacientes no esperan escuchar. Estudios poblacionales muestran que entre el 25 y el 35 por ciento de las personas tienen algún sonido en la articulación de la mandíbula. La mayoría no lo sabe porque no les duele, no les limita la función y nunca se lo han hecho revisar.
Tener un clic no te condena a tener un problema. Muchas personas viven toda su vida con un clic en la quijada que nunca les causa molestia. Así como hay personas que les truenan los nudillos diariamente sin desarrollar artritis.
Pero — y aquí viene lo que diferencia la información responsable de la que circula en internet — que sea frecuente no significa que siempre sea inofensivo.
Las 3 señales de alerta: cuándo el tronido SÍ es un problema
Después de tres décadas de práctica, estos son los tres focos rojos que me dicen que un tronido necesita atención. Si reconoces uno o más, necesitas evaluación.
1. El tronido viene con dolor
Un clic sin dolor, aislado, que llevas años escuchando igual — probablemente no es urgente. Un clic que empezó a doler, que viene acompañado de molestia al masticar, dolor frente al oído, o dolor en la sien — eso me dice que la articulación se está inflamando. La almohadilla no solo está fuera de lugar, sino que está generando fricción o presión en los tejidos de alrededor. Eso necesita tratamiento.
Si además de tronar te duele la mandíbula, no lo dejes pasar. El dolor es la señal más clara de que algo cambió.
2. El tronido cambió o desapareció de golpe
Esto confunde a muchos pacientes. "Doctor, antes me tronaba y ahora ya no. ¿Se curó?" La respuesta, muchas veces, es no.
Cuando la almohadilla de la articulación se desplaza y se queda trabada — ya no regresa a su posición — el clic desaparece. Pero no porque la articulación mejoró, sino porque la pieza se atoró permanentemente fuera de lugar. Esto suele venir acompañado de una sensación de que la boca no abre igual que antes, o de que al abrir se siente como un tope.
Si tu mandíbula tronaba y de pronto dejó de hacerlo y sientes que no abre bien, eso es una señal que necesita revisión pronto.
3. No puedes abrir la boca completamente
Haz esta prueba: abre la boca lo más que puedas y trata de meter tres dedos apilados — índice, medio y anular — entre los dientes de arriba y los de abajo. Si no caben los tres dedos, hay limitación en la apertura.
Cuando la apertura se reduce y además hay tronido, eso me dice que la almohadilla está interfiriendo con el movimiento. Es como una puerta que se atora a medio camino porque algo se trabó en la bisagra.
5 mitos sobre el tronido de la mandíbula
Mito 1: "Si truena, se está desgastando el hueso." No necesariamente. El clic es la almohadilla moviéndose, no hueso raspando hueso. El desgaste del hueso produce un sonido diferente — rasposo, como arena — y eso ya es otra cosa. Si quieres saber la diferencia entre esos dos sonidos, te lo explico en detalle en el artículo sobre la diferencia entre clic y crepitación en la mandíbula.
Mito 2: "Si no duele, no pasa nada." No siempre. La mayoría de los clics sin dolor no necesitan tratamiento. Pero un clic que apareció hace poco, que va cambiando, que empieza a limitarte la apertura — eso puede estar progresando aunque no duela todavía.
Mito 3: "Si me trueno los nudillos de los dedos, por eso me truena la mandíbula." No tiene relación. Los nudillos truenan por burbujas de gas en el líquido de la articulación. El clic de la mandíbula es mecánico — una pieza que se mueve de lugar.
Mito 4: "Necesito cirugía si me truena la mandíbula." En más del 90 por ciento de los casos, el tratamiento es conservador: placa para dormir, terapia muscular, ajustes de mordida. La cirugía se reserva para casos muy específicos donde todo lo demás falló.
Mito 5: "El tronido se quita haciendo ejercicios que veo en internet." Algunos ejercicios pueden ayudar. Otros pueden empeorar la situación si no sabes qué tiene tu articulación. No es lo mismo hacer ejercicios para un músculo tenso que para una almohadilla fuera de lugar. Sin diagnóstico, es como tomar medicamento sin saber qué enfermedad tienes.
Cómo se evalúa un tronido en la mandíbula
La evaluación que hago en consulta es tranquila y rápida. Palpo la articulación de ambos lados mientras abres y cierras la boca. Escucho el tipo de sonido — si es un clic limpio, un doble clic, o un sonido rasposo. Mido cuánto abres la boca. Reviso si la mandíbula se desvía al abrir. Palpo los músculos buscando si están agarrotados o si hay nudos de tensión.
Con eso ya tengo una idea bastante clara de qué está pasando. Si necesito confirmar, pido una imagen — puede ser una tomografía en 3D para ver los huesos o una resonancia magnética para ver la almohadilla y los tejidos blandos.
Todo toma entre 20 y 30 minutos.
Cómo es la vida después de tratar un tronido que sí importaba
Un paciente de 29 años llegó hace unos meses con un clic en el lado derecho que llevaba un año. No le dolía, pero en las últimas semanas empezó a sentir que la boca no abría igual. Cuando lo revisé, la almohadilla del lado derecho estaba desplazada y la apertura ya estaba limitada. Empezamos con la placa para dormir y ejercicios dirigidos.
A las seis semanas me dijo: "Doctor, ya puedo bostezar sin sentir que algo se traba. No me había dado cuenta de cuánto me estaba limitando hasta que dejó de pasar."
Esa es la realidad: muchos pacientes se acostumbran al tronido y a la limitación sin darse cuenta de cuánto afecta su día a día. Cuando se resuelve, la diferencia es obvia.
Preguntas frecuentes
¿Es normal que la mandíbula truene al masticar?
Frecuente sí. Normal en el sentido de "está bien" — no necesariamente. Si el clic lleva años igual, no duele y no limita la apertura, probablemente no necesitas tratamiento inmediato. Pero si empezó hace poco, si cambió, o si viene con cualquiera de las tres señales de alerta que describí arriba, necesitas evaluación. Para más detalle puedes revisar qué significa el chasquido al masticar.
¿Puedo hacer algo en casa para quitar el tronido?
Puedes aplicar calor húmedo en la zona de la articulación — frente al oído — por 10-15 minutos, y hacer movimientos suaves de apertura y cierre sin forzar. Evita abrir la boca exageradamente, masticar chicle o morder cosas muy duras. Eso puede aliviar la tensión muscular alrededor de la articulación. Pero quitar el tronido como tal requiere saber qué lo está causando — y eso necesita evaluación profesional.
¿El tronido de la mandíbula empeora con el estrés?
Sí, y mucho. El estrés hace que aprietes los dientes — muchas veces sin darte cuenta — y eso tensa los músculos de la mandíbula y carga más la articulación. Pacientes que tienen un clic estable durante meses me reportan que en épocas de estrés alto el tronido se intensifica, aparece dolor, o la boca no abre igual. El estrés no causa el desplazamiento de la almohadilla, pero sí agrava todo lo que pasa alrededor.
¿Debo preocuparme si me truena la mandíbula de los dos lados?
No necesariamente más que si fuera de un solo lado. Lo que importa no es cuántos lados truenan, sino si hay dolor, limitación de apertura o cambios en el patrón del sonido. Dicho eso, si las dos articulaciones están haciendo ruido, sí conviene una evaluación para descartar que ambas almohadillas estén fuera de posición.
Si tu mandíbula truena y no estás seguro de si preocuparte, hazte esta pregunta: ¿duele, cambió, o limita cuánto puedo abrir la boca? Si la respuesta a cualquiera de esas es sí, necesitas que alguien te revise. Si las tres son no, puedes monitorear — pero no está de más una evaluación preventiva.
Una revisión de la articulación toma media hora, no duele y te saca de la duda.
Este artículo es informativo y no reemplaza la consulta profesional. Cada caso requiere evaluación individual.
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