¿Por qué me truena la mandíbula? Lo que ese clic te está diciendo
Estás en la mesa. Abres la boca para darle un mordisco al pan y — clic. Ese sonido otra vez. Tu familia ni se entera, pero tú lo sientes cada vez. A veces al bostezar. A veces al masticar. A veces nomás al abrir la boca para hablar. Ya hasta te acostumbraste. Tanto que si alguien te pregunta, dices: "Ah sí, me truena la mandíbula, pero ya es de siempre."
"Ya es de siempre" es exactamente la frase que más escucho antes de que el problema se complique.
Te voy a explicar qué es ese sonido, qué lo produce, cuándo puedes vivir tranquilo con él y cuándo te está avisando que algo adentro se está dañando. Porque ese clic no es un ruido al azar. Es la articulación de tu mandíbula hablándote.
Lo que pasa cuando le dices "ya se me va a pasar"
El clic en la mandíbula es uno de esos síntomas que la gente normaliza rápido. No duele (al principio). No impide comer (al principio). Es solo un ruidito. ¿Para qué ir al doctor por un ruidito?
Te cuento la progresión que he visto cientos de veces en más de 30 años de consulta.
Meses 1-6: El clic está ahí. No duele. Va y viene. Algunos días truena más, otros no. Te olvidas de que existe.
Meses 6-12: El clic se vuelve más frecuente. A veces viene con una molestia leve al masticar cosas duras. Empiezas a notar que la mandíbula "se traba" por un segundo al abrir la boca grande. Se destrabra sola, pero te sorprende.
Año 1-2: El clic puede desaparecer. Y esto es lo que engaña a mucha gente — piensan que se curó. En realidad, cuando el clic desaparece después de un tiempo, frecuentemente es porque la pieza interna de la articulación se salió de su lugar de forma permanente. Ya no "entra y sale" (que era lo que producía el clic). Ahora está afuera todo el tiempo. La mandíbula ya no abre tan bien. Aparece dolor. A veces un sonido rasposo, como arena, que reemplaza al clic original.
Año 2 en adelante: Desgaste articular. Limitación para abrir la boca. Dolor al masticar. Lo que se resolvía con una placa para dormir en pocas semanas ahora necesita meses de tratamiento combinado.
No todos los casos siguen esta línea. Pero suficientes la siguen como para que te lo cuente.
Qué produce el clic: la explicación simple
Imagina que la articulación de tu mandíbula es una puerta corrediza. Para que la puerta se deslice sin ruido, necesita un riel en buenas condiciones. Si el riel se desalinea un poco, la puerta salta cada vez que pasa por ese punto. Hace clic. Sigue funcionando, pero algo no está donde debería.
En la articulación de la mandíbula, ese "riel" es una pieza de cartílago — una especie de almohadilla — que está entre el hueso de la mandíbula y el hueso del cráneo. Se llama disco articular, pero piénsalo como un amortiguador: su trabajo es que los huesos no choquen entre sí y que el movimiento sea suave.
Cuando esa almohadilla se desplaza — se sale un poco de su posición normal — el hueso de la mandíbula tiene que "saltar" por encima de ella cada vez que abres la boca. Ese salto es el clic que escuchas.
El clic de ida (al abrir) ocurre cuando el hueso brinca sobre la almohadilla desplazada y la empuja de vuelta a su lugar. El clic de vuelta (al cerrar) ocurre cuando la almohadilla se vuelve a salir. Por eso algunas personas tienen un clic al abrir Y otro al cerrar. Son dos saltos: uno para entrar, otro para salir.
Un dato que sorprende a la gente
Se estima que entre el 30% y el 40% de la población tiene algún tipo de sonido en la articulación de la mandíbula. Es decir, si estás en una reunión con diez personas, tres o cuatro de ellas probablemente tienen la mandíbula que truena. La diferencia es que a la mayoría no les molesta ni les causa problema. La pregunta no es "¿me truena?" — la pregunta es "¿me está causando o me va a causar un problema?"
Cuándo el clic es inofensivo
Hay clics que no necesitan tratamiento. Son molestos, sí. Pero no progresan, no duelen y no dañan la articulación. Generalmente tienen estas características:
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Lleva años igual. Si tu mandíbula truena desde hace años y no ha cambiado — mismo sonido, misma frecuencia, sin dolor — es probable que la almohadilla esté en una posición estable aunque no sea la ideal.
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No duele. El clic por sí solo no es motivo de alarma. El clic CON dolor sí lo es.
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Puedes abrir la boca completo. Mide: deberías poder abrir unos 4 centímetros entre los dientes superiores e inferiores (caben tres dedos apilados, aproximadamente). Si puedes abrir así sin limitación ni dolor, la articulación está funcionando razonablemente bien.
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No ha cambiado el tipo de sonido. Un clic limpio y seco que siempre suena igual es diferente de un sonido que fue cambiando — de clic a crujido, de crujido a un sonido rasposo como arena. El cambio de sonido indica que las cosas están progresando.
Cuándo el clic es una señal de alerta
Estos son los escenarios que me preocupan en consulta y que justifican una evaluación:
El clic es reciente y va en aumento
Si antes no te tronaba y hace unas semanas empezó, y cada semana se nota más — eso me dice que la almohadilla de la articulación se está desplazando activamente. Todavía se puede intervenir antes de que se establezca en una posición problemática.
El clic viene con dolor
Un clic que viene acompañado de dolor al masticar, al abrir la boca o al despertar ya no es solo un ruido. Es un síntoma. Los músculos de la articulación están compensando, la articulación está inflamada, y el cuerpo está protestando. Si tu clic ya viene con dolor al masticar, te recomiendo leer sobre chasquido en la mandíbula al masticar, donde explico esa progresión en detalle.
La mandíbula se traba
Vas a abrir la boca y — se atora. Tienes que mover la quijada hacia un lado, empujar, forzar un poco, y finalmente abre. Eso se llama bloqueo. Significa que la almohadilla de la articulación se desplazó tanto que está bloqueando el camino del hueso. Cada bloqueo fuerza más la articulación. Si te está pasando esto, necesitas evaluación pronto.
El clic desapareció pero la boca no abre bien
Esto es contraintuitivo: el clic se fue, deberías estar mejor. Pero si junto con la desaparición del clic ya no puedes abrir la boca como antes, no es mejoría. Es que la almohadilla se quedó permanentemente fuera de lugar. El hueso ya no salta sobre ella — porque ya no la alcanza. Y la boca no abre porque la almohadilla desplazada está trabando el movimiento.
El sonido cambió de clic a algo rasposo
Un clic limpio indica que la almohadilla todavía está ahí, desplazada pero funcional. Un sonido rasposo — como frotar arena entre los dedos — indica que las superficies de la articulación están rozando directamente. Eso significa desgaste. Y el desgaste no se revierte.
El mito más común: "me tronaba y se me quitó solo"
Esto lo escucho cada semana. El paciente me dice: "Hace unos años me tronaba la mandíbula, pero se me quitó." Y cuando lo examino, la articulación del lado que "se le quitó" tiene desgaste, limitación, y a veces dolor que el paciente atribuyó a otra cosa.
El clic no siempre "se quita solo" en el buen sentido. A veces desaparece porque la almohadilla se deformó y ya no produce el salto. O porque se desplazó tanto que el hueso ya no la toca. En ambos casos, la articulación está peor que cuando tronaba — solo que ya no hace ruido.
Es como si la alarma de incendios dejara de sonar. No necesariamente significa que no hay fuego. Puede significar que la alarma se dañó.
Qué causa que la almohadilla se desplace
Las causas más frecuentes que veo:
Apretar o rechinar los dientes
Es la causa número uno. Apretar o rechinar los dientes — especialmente de noche — genera presión excesiva sobre la articulación. Con el tiempo, esa presión desplaza la almohadilla interna. El paciente no sabe que aprieta porque está dormido. Lo que nota es el clic y, eventualmente, el dolor.
Un golpe o trauma
Un golpe en la quijada, un accidente de coche con latigazo cervical, una caída sobre la barbilla. Cualquier impacto directo o indirecto sobre la mandíbula puede desplazar la almohadilla de forma aguda. A veces el clic aparece inmediatamente. A veces tarda semanas.
Mordida desalineada
Cuando la mordida no encaja bien — por dientes torcidos, dientes faltantes o trabajos dentales que cambiaron la altura de los dientes — la mandíbula cierra en una posición que no es la ideal. Esa desalineación carga la articulación de forma asimétrica y, con el tiempo, la almohadilla se desplaza del lado que recibe más fuerza.
Abrir la boca de forma excesiva
Un bostezo muy grande, una cirugía dental larga con la boca abierta mucho tiempo, morder algo demasiado grande. Estos episodios pueden estirar los ligamentos que mantienen la almohadilla en su lugar y permitir que se desplace. No es la causa más frecuente, pero la veo con regularidad.
Si quieres entender todas las causas posibles del dolor de mandíbula, incluyendo las articulares, tenemos un artículo completo sobre por qué duele la mandíbula.
Qué hago cuando llegas a consulta con la mandíbula que truena
La evaluación es clínica, toma 20-30 minutos y no duele.
Te escucho. Me importa saber desde cuándo truena, si cambió, si duele, si se traba, si hay otros síntomas. Cada detalle me orienta.
Escucho la articulación. Coloco los dedos sobre la ATM de ambos lados mientras abres y cierras. Siento el clic con los dedos — puedo detectar en qué momento del movimiento ocurre, de qué lado, y si es un clic limpio o un sonido rasposo. También uso un estetoscopio para captar sonidos que no se sienten con los dedos.
Mido la apertura. La apertura normal de boca es de 40 milímetros o más. Si está por debajo de eso, me dice que la almohadilla está limitando el movimiento.
Reviso los músculos. Palpo cada grupo muscular buscando nudos de tensión y músculos agarrotados. Los músculos tensos me dicen que hay una compensación activa — el cuerpo está tratando de proteger la articulación.
Reviso la mordida. Cómo contactan tus dientes, si hay desgaste, si la mandíbula se desvía al cerrar. Una mordida desalineada puede ser lo que inició todo.
Pido imágenes si es necesario. Una tomografía en 3D de las articulaciones me muestra el estado de los huesos y si hay desgaste. Una resonancia magnética me muestra la almohadilla de la articulación — su posición, su forma, si está desplazada o deformada. No siempre las necesito, pero en casos donde el clic lleva tiempo o hay síntomas de desgaste, son muy útiles.
Cómo se trata
El tratamiento depende de la etapa en la que está tu articulación.
Si el clic es reciente y no hay desgaste
Placa para dormir (férula oclusal hecha a medida) + ejercicios de relajación muscular. La placa descarga la articulación durante la noche y da espacio para que la almohadilla tienda a regresar hacia su posición. Los ejercicios relajan los músculos que están compensando. En muchos casos, esto es todo lo que se necesita. Resultados en 3-6 semanas.
Si el clic lleva tiempo y hay dolor o limitación
Placa + terapia muscular más intensiva + posiblemente fisioterapia especializada en mandíbula. El objetivo es reducir la inflamación, relajar la musculatura y recuperar movimiento. Tiempo estimado: 2-3 meses.
Si hay desgaste articular
Tratamiento combinado más largo. Placa, terapia, ajuste de mordida si es necesario, y seguimiento con imágenes. El desgaste no se revierte, pero se puede detener y manejar el dolor. Tiempo: 4-6 meses.
Si hay bloqueo frecuente
En estos casos a veces necesito hacer una maniobra manual para desbloquear la articulación — guiando la mandíbula con las manos para que la almohadilla regrese a una posición funcional. Después se inicia el tratamiento con placa para evitar que vuelva a bloquearse.
Lo que viene después del tratamiento
Un paciente de 28 años llegó con un clic que tenía desde los 20. "Siempre me tronó, doctor. Pero ahora ya me duele al comer." Le habían dicho que era "normal" y que no se preocupara. Cuando lo evalué, la almohadilla del lado izquierdo estaba desplazada y los músculos de ese lado estaban completamente agarrotados. La mordida tenía interferencias del lado izquierdo que venían de unas muelas del juicio que nunca se sacaron.
A las seis semanas de tratamiento — placa, ejercicios, ajuste de mordida — me dijo: "Doctor, ya no me acuerdo del clic. No porque se fue — ya casi no truena — sino porque ya no me duele al comer. Y no tener que pensar en la mandíbula cada vez que muerdo algo es un alivio que no sabía que necesitaba."
Eso es lo que busco. No silenciar el ruido por estética. Sino que la articulación funcione sin dolor, sin limitación y sin progresión.
Preguntas frecuentes
¿Es normal que la mandíbula truene?
Es frecuente — hasta un tercio de la población tiene algún sonido articular. Pero frecuente no es lo mismo que normal. Un clic indica que la almohadilla de la articulación está desplazada. Si no duele, no limita y no cambia, puedes monitorearlo. Si duele, se traba o va en aumento, necesita evaluación.
¿El clic se puede quitar sin tratamiento?
A veces el clic desaparece solo. Pero como expliqué arriba, la desaparición del clic no siempre es buena noticia. Si se fue porque la almohadilla se deformó o se desplazó completamente, la articulación puede estar peor que cuando tronaba. Lo seguro es que un especialista evalúe qué pasó.
¿Tronar la mandíbula a propósito es malo?
Sí. Forzar la mandíbula a tronar — igual que tronarse los nudillos pero peor — estira los ligamentos que mantienen la almohadilla en su lugar. Con el tiempo, esos ligamentos se aflojan y la almohadilla se desplaza más fácilmente. Si tienes la costumbre, deja de hacerlo.
¿Un quiropráctico puede arreglar el clic de la mandíbula?
El clic viene de una pieza desplazada dentro de la articulación. Un ajuste quiropráctico cervical no mueve esa pieza. Lo que sí puede hacer un fisioterapeuta especializado en mandíbula es trabajar los músculos y la movilidad articular como complemento al tratamiento dental con la placa y el ajuste de mordida. Pero el diagnóstico y la dirección del tratamiento deben venir de un especialista en ATM.
¿Los adolescentes también pueden tener este problema?
Sí. Lo veo desde los 14-15 años, especialmente en adolescentes con ortodoncia, estrés académico o hábitos como masticar chicle durante horas. Si tu hijo adolescente se queja de que la mandíbula le truena, no lo descartes como "cosa de la edad." Vale la pena una evaluación temprana — a esa edad el tratamiento es más rápido y los resultados son mejores.
Si tu mandíbula truena y quieres saber si es algo que vigilar o algo que tratar, el camino más corto es una evaluación de ATM. Toma media hora, no duele, y sales sabiendo exactamente en qué estado está tu articulación. Mejor saber y no necesitar tratamiento, que no saber y necesitarlo.
Para más información sobre problemas de la articulación de la mandíbula, revisa nuestra página de especialidad en ATM o lee sobre dolor de oído y mandíbula, que es uno de los síntomas que más acompaña al clic articular.
Este artículo es informativo y no reemplaza una consulta profesional. Cada caso requiere evaluación clínica individual.
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