Me cruje la mandíbula: diferencia entre clic y crepitación

Me cruje la mandíbula — especialista ATM Quito

¿Tu mandíbula hace ruido cuando comes, bostezas o simplemente abres la boca? Es una de las preguntas que más me hacen en consulta. Y la primera respuesta que doy siempre es: no todos los ruidos de la mandíbula son iguales. Hay dos tipos principales, y la diferencia entre ellos importa mucho más de lo que parece.

Uno es un chasquido — un "clic" limpio, como cuando truenas un nudillo. El otro es un sonido rasposo, como arena, continuo mientras mueves la quijada. En odontología a ese segundo sonido se le llama crepitación, pero lo que necesitas saber es que suena muy diferente al clic y significa algo distinto.

Si tu mandíbula cruje y no sabes cuál de los dos tienes, este artículo te va a ayudar a entenderlo. Y más importante: a saber cuándo necesitas hacer algo al respecto.

Lo que pasa si no sabes qué tipo de ruido tienes

Muchos pacientes llegan a mi consulta después de meses — a veces años — con un ruido en la mandíbula que ignoraron porque "no dolía." Y tienen razón: no todo ruido duele. Pero el problema es que sin saber qué tipo de ruido es, no puedes saber si va a quedarse igual o si va a progresar.

El clic, si no se atiende cuando empieza a cambiar, puede evolucionar hacia algo más complejo: la almohadilla de la articulación se queda trabada, la boca deja de abrir completamente, aparece dolor. El sonido rasposo como arena, si se ignora, significa que las superficies de la articulación ya se están desgastando y ese desgaste no se revierte — solo se controla.

No te digo esto para alarmarte. Te lo digo porque la diferencia entre "esto puede esperar" y "esto necesita atención" depende de qué sonido sea y qué otros síntomas lo acompañan.

El clic: qué es y qué significa

Cómo se escucha

El clic es un sonido puntual. Un "tac" o un "poc" que aparece en un momento específico del movimiento — generalmente al abrir la boca o al cerrarla. A veces al abrir Y al cerrar. Es breve, definido. Sucede y se acaba. Lo puedes escuchar tú mismo, y a veces las personas que están cerca también lo oyen.

Por qué sucede

Dentro de la articulación de la mandíbula hay una almohadilla de tejido firme que actúa como amortiguador. En una articulación sana, esa almohadilla se mueve de forma sincronizada con la mandíbula. Cuando se desplaza un poco de su posición — aunque sea unos milímetros — el hueso de la mandíbula tiene que "saltarla" al abrir la boca. Ese salto es el clic que escuchas.

Piénsalo como una puerta que tiene una bisagra ligeramente desalineada. La puerta abre y cierra, pero en un punto específico del recorrido hace un "crac." La puerta funciona. Pero la bisagra no está perfecta.

Cuándo es un problema y cuándo no

Un clic que llevas años escuchando, que no duele, que no ha cambiado, y que no te limita abrir la boca — en la mayoría de casos no necesita tratamiento inmediato. Lo que sí necesita es monitoreo. Porque esa almohadilla que está un poco fuera de lugar puede seguir desplazándose con el tiempo.

Un clic que sí necesita atención es uno que:

Ese último punto es crucial. Cuando un clic desaparece y la apertura se reduce, generalmente significa que la almohadilla se quedó atrapada fuera de su lugar y ya no regresa. Eso es una señal de alerta. Si quieres profundizar en cuándo preocuparte, lo explico a fondo en ¿es peligroso que me truene la mandíbula?.

El sonido rasposo como arena: qué es y qué significa

Cómo se escucha

Es un sonido muy diferente al clic. No es un "tac" puntual. Es continuo, como un crujido áspero que dura mientras mueves la mandíbula. Si pones los dedos frente a las orejas y abres y cierras la boca, puedes sentirlo como una vibración irregular. Algunos pacientes lo describen como "arena entre los huesos" o "como frotar dos lijas." En términos médicos se le llama crepitación, pero lo que importa es que lo reconozcas: suena rasposo, continuo, y diferente al clic limpio.

Por qué sucede

Mientras el clic es la almohadilla moviéndose, este sonido rasposo es otra cosa: las superficies de la articulación — que deberían ser lisas — se han vuelto irregulares. Puede ser porque el cartílago que las recubre se ha desgastado, porque hay cambios en el hueso debajo, o porque la almohadilla está tan dañada que ya no amortigua nada y los huesos se rozan más directamente.

La analogía más útil: imagina dos superficies de vidrio liso deslizándose una contra otra — silencioso. Ahora imagina que una de las dos superficies tiene rayones y le echaron arena encima. Ese ruido rasposo es lo que produce la articulación cuando las superficies ya no son lisas.

Esto siempre necesita evaluación

A diferencia del clic — que puede ser benigno durante años — el sonido rasposo como arena casi siempre indica que la articulación ya tiene cambios internos que necesitan atención. No significa que sea irreversible ni que necesites cirugía. Pero sí significa que hay desgaste, y el desgaste progresa si no se maneja.

Lo que hago en estos casos es pedir una tomografía en 3D para ver el estado de los huesos de la articulación. Eso me muestra si hay irregularidades en la superficie, si el hueso se ha aplanado, o si hay cambios más avanzados. Con esa información, el plan de tratamiento se enfoca en frenar el desgaste y proteger lo que queda.

Cómo saber cuál de los dos tienes

Haz esta prueba simple. Pon las puntas de los dedos justo delante de las orejas — sobre la articulación de la mandíbula. Abre y cierra la boca lentamente varias veces.

Si sientes un "salto" o un "tac" en un punto específico — eso es un clic. La almohadilla saltando.

Si sientes una vibración continua, irregular, rasposa, durante todo el movimiento — eso es el sonido rasposo como arena. Las superficies irregulares frotándose.

Si sientes ambas cosas — un clic al abrir seguido de un crujido continuo — puede ser una combinación de ambos. Eso también se ve en consulta y necesita evaluación.

No es raro tener uno de un lado y otro del otro. La articulación derecha puede tener un clic y la izquierda puede tener el sonido rasposo. Cada lado se evalúa por separado.

Cómo se evalúa cada uno en consulta

La evaluación que hago es la misma para ambos, pero lo que busco es diferente.

Palpo la articulación mientras abres y cierras la boca. Escucho con cuidado — incluso uso un estetoscopio para detectar sonidos sutiles que a oído desnudo se pierden. Mido cuánto abres la boca. Reviso si la mandíbula se desvía al abrir.

Después reviso los músculos. El músculo principal de la mandíbula — el que cierra la boca — y los músculos más profundos que están detrás del pómulo. Busco si están agarrotados o si tienen nudos de tensión que me digan que llevan tiempo sobrecargados.

Si el sonido es un clic, muchas veces el examen clínico alcanza para el diagnóstico. Si es el sonido rasposo, casi siempre pido una imagen — una tomografía en 3D o una resonancia magnética — para ver el estado de las superficies y de la almohadilla.

Esto toma entre 20 y 30 minutos. No es invasivo. No duele.

El tratamiento depende del tipo de sonido

Para el clic: Si no hay dolor ni limitación, a veces la indicación es monitoreo y cuidados preventivos: no masticar chicle, evitar abrir la boca de forma exagerada, manejar el estrés. Si ya hay dolor o limitación, lo habitual es una placa para dormir — lo que en odontología llamamos férula oclusal — que reposiciona la mandíbula y descarga la articulación. Se combina con ejercicios musculares y, si es necesario, ajuste de la mordida.

Para el sonido rasposo como arena: El enfoque cambia. Aquí lo prioritario es frenar el desgaste. La placa para dormir sigue siendo parte del tratamiento porque protege las superficies de la articulación. Pero se agregan medidas específicas: antiinflamatorios por un período controlado, terapia muscular más intensiva, y un seguimiento más cercano con imágenes para monitorear cómo responde la articulación.

En ambos casos, la cirugía se considera solo cuando todo lo demás no funciona. Y en mi experiencia de más de 30 años, eso ocurre en menos del 5 por ciento de los pacientes.

Si sientes dolor al masticar además del crujido, te recomiendo leer también por qué duele la mandíbula al masticar para entender mejor todo el cuadro.

La tranquilidad de saber qué tienes

Una paciente de 33 años llegó con un crujido en el lado izquierdo que la tenía angustiada. Había buscado en internet y estaba convencida de que necesitaba cirugía. Cuando la evalué, tenía un clic simple — la almohadilla ligeramente fuera de lugar, sin desgaste, sin dolor severo. Empezamos con la placa para dormir y terapia muscular.

A las cuatro semanas me dijo: "Doctor, me sigue haciendo un clic suave a veces, pero ya no me da miedo abrir la boca. Lo peor no era el ruido — era no saber qué significaba."

Eso lo escucho mucho. La incertidumbre es lo que más angustia. Saber qué tipo de ruido tienes, qué lo causa y qué se puede hacer cambia todo, incluso antes de que el tratamiento haga efecto.

Preguntas frecuentes

¿El clic de la mandíbula siempre se convierte en el sonido rasposo?

No. Muchos clics se quedan como clics durante años sin progresar. Pero algunos sí evolucionan — sobre todo si hay bruxismo, estrés constante, o si la almohadilla se sigue desplazando. Lo que hago en consulta es evaluar el riesgo de progresión de cada caso. Si el riesgo es bajo, monitoreamos. Si es alto, tratamos preventivamente. Para entender mejor por qué truena la mandíbula y cómo progresa, tenemos un artículo dedicado.

¿Se puede revertir el sonido rasposo como arena?

El desgaste que ya ocurrió en las superficies de la articulación no se revierte — no hay forma de "regenerar" ese cartílago una vez perdido. Lo que sí se puede hacer es frenar el avance del desgaste y manejar los síntomas. Muchos pacientes con ese sonido logran una vida completamente funcional y sin dolor con el tratamiento adecuado. El objetivo no es silenciar la articulación, sino protegerla y que funcione bien.

¿Debo preocuparme si la mandíbula me cruje solo de un lado?

No necesariamente más que si fuera de los dos lados. Lo que importa es el tipo de sonido, si hay dolor, y si hay limitación. Dicho eso, si solo un lado cruje, conviene revisarlo para saber si la articulación del otro lado está bien o si está compensando sin que te des cuenta.


Si tu mandíbula cruje y no sabes si es un clic o algo más, hazte revisar. La diferencia entre esos dos sonidos puede cambiar completamente el enfoque del tratamiento. Una evaluación de ATM toma media hora y te da la claridad que necesitas para dejar de adivinar.

Puedes conocer más sobre cómo evaluamos y tratamos estos problemas en nuestra página de especialidad en ATM.

Este artículo es informativo y no reemplaza la consulta profesional. Cada caso requiere evaluación individual.

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