Dolor de muela que va y viene: por qué desaparece y vuelve
Estás en la oficina y de pronto sientes esa punzada en la muela. Fuerte, clara. Piensas: "Tengo que ir al dentista." Pero al rato se va. Al día siguiente te levantas y no sientes nada. Comes normal, masticas de los dos lados, te olvidas del asunto. Hasta que tres o cuatro días después — a veces una semana después — el dolor regresa. Otra vez la misma zona. Otra vez fuerte. Otra vez piensas en el dentista.
Pero como se vuelve a ir, lo postergas. "Si fuera algo grave, dolería todo el tiempo." Y así pasan semanas. Meses. El dolor aparece y desaparece sin un patrón claro. A veces después de comer, a veces al despertar, a veces en medio de una semana de mucho trabajo. Y nunca dura lo suficiente como para que te decidas a ir.
Esa historia la escucho varias veces al mes en mi consulta. Y en muchos de esos casos, el problema no está en la muela.
Por qué no conviene esperar a que "se pase solo"
El dolor intermitente engaña. Como se va, parece que no es serio. Pero lo que pasa mientras te acostumbras a ese ciclo de dolor-alivio-dolor es que la causa avanza.
Si el problema es una caries profunda que está cerca del nervio del diente, cada ciclo de dolor significa que la inflamación interna está creciendo. Lo que hoy se resuelve con un arreglo puede mañana necesitar un tratamiento de conducto. Y lo que se resuelve con un tratamiento de conducto puede, si pasa más tiempo, terminar en una extracción.
Si el problema es la mandíbula — y en muchos de estos casos lo es — cada semana que pasa sin tratamiento los músculos se tensan más, la articulación se sobrecarga más, y lo que era una molestia intermitente empieza a volverse constante. Empieza a extenderse a otros dientes. Empieza a doler no solo la muela sino la mandíbula, la cabeza, el oído.
Ambos escenarios tienen algo en común: cuanto antes lo atiendas, más simple es la solución.
Las dos grandes causas del dolor de muela intermitente
Después de más de 30 años tratando dolor dental y de mandíbula, puedo decir que el dolor de muela que va y viene cae casi siempre en una de dos categorías. Distinguirlas es la clave de todo.
Causa dental: el diente tiene algo
Hay problemas dentales que duelen de forma intermitente. No toda caries duele todo el tiempo.
Una caries profunda que todavía no llega al nervio puede doler solo cuando le cae algo frío, algo dulce, o presión directa al masticar. Fuera de esos estímulos, no duele. Pero con el tiempo, la caries avanza, el nervio se inflama, y el dolor se hace más frecuente e intenso.
Una fisura en el diente — una grieta fina que no se ve a simple vista — puede doler solo al morder de cierta manera. Cambias el ángulo de la mordida, dejas de presionar esa zona, y el dolor se va. Hasta que vuelves a morder ahí.
Una infección que está empezando en la raíz del diente puede dar molestias intermitentes antes de volverse constante. El cuerpo alterna entre controlar la infección y no poder con ella.
En todos estos casos, el dolor tiene un patrón: se asocia a un estímulo específico — frío, calor, presión, dulce — y siempre es en la misma muela exacta. Puedes señalar con el dedo cuál diente te duele.
Causa mandibular: el diente no tiene nada
Y aquí es donde muchos pacientes se confunden. Porque el dolor se siente en la muela. Pero la muela está sana.
Cuando la articulación de la mandíbula — la ATM — está inflamada o los músculos de la masticación están tensos y endurecidos, pueden enviar dolor a los dientes. El nervio trigémino, que es el nervio principal de la cara, conecta la articulación, los músculos y los dientes. Cuando un músculo de la mandíbula tiene un nudo de tensión activo, puede proyectar dolor a una muela. Ese dolor se siente en un lugar pero viene de otro.
¿Y por qué va y viene? Porque la tensión muscular fluctúa. Los días que duermes mejor, el músculo está menos tenso y no duele. Los días de estrés, el músculo se aprieta y el dolor aparece. Si apretaste los dientes toda la noche, al día siguiente la muela "duele." Si dormiste relajado, no pasa nada.
Es el mismo dolor. Pero su intensidad depende de cuánto esté trabajando el músculo en cada momento. Por eso es intermitente. Por eso no sigue un patrón lógico desde el punto de vista dental.
He escrito en detalle sobre este mecanismo en el artículo sobre dolor de muela sin caries. Si te sacaron radiografía y no te encontraron nada, te recomiendo leerlo.
Cómo distinguir si tu dolor intermitente es dental o mandibular
Esto es lo que me permite diferenciarlo en consulta, y lo que tú puedes empezar a observar por tu cuenta:
Observa si puedes señalar la muela exacta
El dolor dental verdadero es localizable. Puedes poner el dedo y decir "esta muela, esta de aquí." El dolor que viene de la mandíbula es más difuso. Sientes que es "por la zona de las muelas de abajo" o "por aquí arriba a la derecha" pero no puedes identificar una sola muela con certeza. A veces sientes que cambia de muela.
Observa qué lo dispara
¿Duele con frío? ¿Con dulce? ¿Al morder algo duro? Eso es dental. ¿Duele más al despertar, durante semanas de estrés, cuando estás concentrado apretando los dientes sin darte cuenta? Eso es mandibular.
Observa si hay otros síntomas
El dolor dental rara vez viene con dolor de mandíbula, dolor de cabeza o dolor de oído. El dolor mandibular frecuentemente sí. Si tu dolor de muela intermitente se acompaña de quijada tensa, clic al abrir la boca, dolor de cabeza en las sienes o dolor al masticar que no es en el diente sino en la zona de la mandíbula — el origen probablemente no es dental.
Observa el patrón temporal
Lleva un registro sencillo — aunque sea mental — de cuándo aparece y cuándo se va. Si el dolor coincide con periodos de estrés, con noches de mal dormir, con épocas de trabajo intenso, esa correlación es una señal muy fuerte de que la mandíbula está involucrada.
Si el dolor te despierta de noche y duele tanto que necesitas medicamento de inmediato — eso suele ser dental. Las infecciones y la inflamación severa del nervio del diente tienden a doler fuerte de noche.
Qué hago cuando un paciente llega con este cuadro
Mi enfoque es descartar lo dental primero. Siempre.
Le tomo una radiografía de la zona que le duele. Si hay caries, se ve. Si hay infección en la raíz, se ve. Si hay fisura, a veces se ve y a veces no — pero hay pruebas clínicas que ayudan a detectarla.
Si la radiografía sale limpia y las pruebas clínicas del diente son normales, el siguiente paso es revisar la mandíbula.
Examino la articulación temporomandibular de ambos lados — toco, presiono, escucho los sonidos al abrir y cerrar. Mido la apertura. Después palpo los músculos de la mandíbula: el músculo principal de la quijada, los músculos de las sienes, los músculos profundos detrás de la mandíbula y los del cuello.
Busco nudos de tensión — zonas endurecidas dentro del músculo que al presionarlas reproducen el dolor del paciente. Y aquí viene la prueba más directa: cuando presiono un nudo en el músculo de la mandíbula y el paciente me dice "ahí, eso es lo que siento en la muela" — tengo la respuesta. El músculo está enviando el dolor al diente.
Reviso también la mordida. Busco desgaste en la superficie de los dientes que indique que aprietas o rechinas — lo que se llama bruxismo. Busco contactos donde los dientes chocan antes de tiempo y generan sobrecarga. Todo esto me da el cuadro completo.
La evaluación toma 20-25 minutos. No duele. No necesita anestesia. Es un examen con las manos y observación clínica.
El tratamiento según la causa
Si es dental
El tratamiento depende de lo que se encuentre. Una caries se arregla. Una fisura se evalúa para ver si el diente es salvable. Una infección en la raíz necesita tratamiento de conducto. Son tratamientos específicos para problemas específicos, y una vez que se resuelven, el dolor intermitente se va.
Si es mandibular
El tratamiento se dirige a la causa real: la articulación y los músculos.
La base es una placa para dormir — lo que llamamos férula oclusal — hecha a tu medida. Se usa de noche para descargar la articulación y permitir que los músculos se relajen. La mayoría de pacientes nota que la frecuencia del dolor en la muela baja en las primeras 2-3 semanas.
Se complementa con terapia muscular: ejercicios de relajación de la mandíbula, compresas tibias, y en algunos casos técnicas manuales para aflojar los nudos de tensión que están enviando dolor a los dientes.
Si la mordida tiene puntos que contribuyen al problema, se corrigen.
Lo que NO se hace: tocar el diente sano. Nada de arreglos "por las dudas." Nada de tratamientos de conducto exploratorios. Si el diente no tiene nada, no se interviene.
Si sientes que no te duele una sola muela sino varias a la vez — o todas — lee lo que escribí sobre cuando duelen todos los dientes al mismo tiempo. Es el siguiente nivel del mismo problema.
Cuando el patrón se rompe
Un contador de 41 años llegó con dolor intermitente en la zona de las muelas superiores del lado izquierdo. Llevaba 4 meses. El dolor aparecía 2-3 veces por semana, duraba horas, y después se iba. Había ido a dos dentistas. Le sacaron radiografías: todo limpio. Le habían sugerido hacerle un tratamiento de conducto "por descarte." Él prefirió buscar otra opinión antes.
Le revisé los dientes: sanos. Le revisé la mandíbula: músculo principal de la quijada izquierda completamente duro, articulación del mismo lado con clic al abrir. Al presionar un nudo de tensión en ese músculo, me dijo: "Eso. Esa es la molestia que siento en la muela."
Tres semanas con placa y ejercicios. Me escribió: "Doctor, el dolor de la muela no ha vuelto desde la semana pasada. No puedo creer que no era la muela."
Se ahorró un tratamiento de conducto innecesario en un diente sano. Y el dolor que lo acompañó 4 meses se resolvió en 3 semanas tratando la causa correcta.
Preguntas frecuentes
¿Es normal que un dolor de muela vaya y venga?
Puede pasar, pero no es algo que debas ignorar. Un dolor intermitente puede ser una caries que está avanzando hacia el nervio o un problema en la mandíbula que refiere dolor al diente. En cualquiera de los dos casos, es mejor evaluarlo pronto que esperar a que se vuelva constante.
¿Cómo sé si necesito ir al dentista o al especialista en mandíbula?
Empieza por el dentista. Si te toman radiografía y encuentran caries, fractura o infección, el tratamiento es dental. Si la radiografía sale limpia y el dolor sigue, el siguiente paso es una evaluación de la articulación de la mandíbula con un especialista en ATM.
¿El estrés puede hacer que me duela una muela?
Indirectamente, sí. El estrés aumenta la tensión en los músculos de la mandíbula. Esa tensión puede activar nudos musculares que envían dolor a los dientes. Por eso muchos pacientes notan que el dolor dental intermitente coincide con épocas de trabajo intenso, problemas personales o falta de sueño. No es que el estrés dañe la muela — es que tensa los músculos que la rodean.
¿Me pueden haber hecho un tratamiento de conducto innecesario por esto?
Es posible. Cuando el dolor dental persiste sin causa visible y se hace un tratamiento de conducto "exploratorio," a veces el dolor continúa porque la fuente nunca fue el diente. Esto se puede evitar evaluando la mandíbula antes de intervenir el diente. Si ya te hicieron uno y el dolor sigue, hazte revisar la ATM.
¿Cuánto tarda en resolverse si es por la mandíbula?
En casos típicos — dolor de menos de 6 meses, sin daño significativo en la articulación — la mejoría empieza en las primeras 2-3 semanas de tratamiento con placa y ejercicios. La resolución completa suele darse en 4-6 semanas. Casos más crónicos necesitan más tiempo, pero la tendencia es siempre hacia la mejoría si el diagnóstico es correcto. Lee más sobre las causas del dolor de mandíbula para entender el cuadro completo.
Si llevas semanas o meses con un dolor de muela que va y viene, y especialmente si ya te revisaron y no te encontraron nada en el diente, hazte evaluar la mandíbula. Una consulta de ATM toma 20-25 minutos, es indolora, y puede evitarte tratamientos innecesarios en dientes sanos. Escríbeme para agendar tu evaluación o consulta la página de especialidad en ATM.
Este artículo es informativo y no reemplaza una consulta profesional. Cada caso requiere evaluación individual por un especialista.
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