¿Cada cuánto debo ir al dentista? La frecuencia ideal según tu caso

¿Cada cuánto debo ir al dentista? La frecuencia ideal según tu caso — clínica dental SOI Quito

"La última vez que fui al dentista fue..."

Ahí viene la pausa. Y después el cálculo mental. "¿Hace dos años? ¿Tres? ¿Más?" Y luego la cara de culpa, como si estuvieras confesando algo.

Si te sientes identificado, no eres el único. La mayoría de personas no van al dentista con la frecuencia que deberían. Y cuando finalmente van, lo primero que dicen es "ya sé que debería venir más seguido, doctor."

Pero acá va la sorpresa: la respuesta a "¿cada cuánto debo ir?" no es la misma para todos. Ese "cada seis meses" que te repiten desde niño es un punto de partida, no una ley universal. La frecuencia real depende de tu boca, tu salud y tus hábitos.

Vamos a quitar la culpa de la ecuación y a hablar con datos.

Por qué la regla de los seis meses no aplica para todos

La recomendación de ir cada seis meses viene de hace décadas. Y para una persona promedio, con buena salud, sin problemas dentales activos, funciona razonablemente bien. Pero tú no eres "una persona promedio." Eres una persona con una boca específica, con un historial específico y con factores de riesgo específicos.

Hay personas que pueden ir cada 12 meses y estar perfectamente bien. Y hay personas que necesitan ir cada 3 o 4 meses porque su boca tiene condiciones que aceleran los problemas. Tratarlos igual no tiene sentido.

Lo que sí aplica para todos es esto: ir regularmente, sea cual sea tu frecuencia, siempre va a salir más barato y menos doloroso que ir solo cuando hay emergencia.

Tu nivel de riesgo determina tu frecuencia

Piénsalo así: no todas las bocas se enferman al mismo ritmo. Hay factores que aumentan la velocidad con la que aparecen caries, se inflaman las encías o se desgastan los dientes. Mientras más factores de riesgo tengas, más seguido necesitas que alguien revise.

Riesgo bajo — cada 12 meses puede ser suficiente

Si cumples con todo esto, probablemente estés bien con una revisión al año:

Eso no significa que no pueda pasar algo en el año. Significa que la probabilidad de que pase algo grave sin que lo notes es baja.

Riesgo moderado — cada 6 meses

La mayoría de personas caen aquí. Si tienes alguna de estas características, cada seis meses es tu frecuencia:

Cada seis meses es suficiente para detectar problemas temprano y evitar que lo que podría ser una calza simple se convierta en un tratamiento de nervio.

Riesgo alto — cada 3 a 4 meses

Si tienes alguna de estas condiciones, necesitas revisiones más frecuentes:

Fumadores. El tabaco reduce el flujo sanguíneo en las encías, lo que las hace más vulnerables a infecciones. Los fumadores tienen entre 2 y 6 veces más riesgo de enfermedad de encías que los no fumadores. Y como la encía no sangra tanto (por el efecto del tabaco en los vasos sanguíneos), el problema avanza sin que lo notes.

Personas con diabetes. La diabetes — especialmente si no está bien controlada — aumenta el riesgo de infecciones en la boca, incluida la enfermedad de encías. Y la enfermedad de encías, a su vez, dificulta el control del azúcar en sangre. Es un ciclo. Las revisiones frecuentes ayudan a romperlo.

Historia de enfermedad de encías. Si ya te trataron enfermedad de encías en el pasado, el riesgo de que regrese es alto. Las bacterias que causan el problema nunca se eliminan del todo — se controlan. Sin revisiones periódicas, vuelven a acumularse.

Bruxismo. Si aprietas o rechinas los dientes — de día o de noche — el desgaste es constante. Las revisiones frecuentes permiten monitorear el desgaste, ajustar la férula si la usas y detectar fracturas pequeñas antes de que el diente se rompa.

Boca seca. Algunos medicamentos (antidepresivos, antihistamínicos, medicamentos para la presión) reducen la producción de saliva. La saliva protege los dientes de las caries. Menos saliva = más caries, más rápido.

Personas con implantes o trabajo dental extenso. Los implantes, coronas, puentes y prótesis necesitan revisión regular. Un implante puede parecer perfecto por fuera pero tener un problema en la encía alrededor que solo se detecta con evaluación profesional.

Qué pasa en una revisión dental

Muchas personas piensan que la "revisión" es solo que el dentista mire los dientes y diga "todo bien" o "tienes una caries." Pero una revisión completa incluye mucho más.

Revisión de dientes. Se mira cada diente buscando caries nuevas, calzas viejas que estén desgastadas o sueltas, fracturas pequeñas, manchas sospechosas.

Revisión de encías. Se mide la profundidad del espacio entre la encía y el diente. Si ese espacio está aumentando, hay enfermedad de encías avanzando, aunque no duela ni sangre.

Revisión de mordida. Se chequea cómo cierran los dientes, si hay desgaste desigual, si algún diente se movió de posición.

Revisión de la articulación mandibular. Se revisa si hay dolor al abrir o cerrar, chasquidos, limitación de apertura. Muchos problemas de la mandíbula empiezan sin dolor y se detectan en revisiones de rutina.

Limpieza profesional. El sarro — esa capa dura amarillenta que se forma en los dientes — no se quita con cepillo casero. Se necesita instrumental profesional. Y el sarro debajo de la encía, que no se ve, es el que más daño hace.

Radiografías cuando corresponde. No en cada visita, pero periódicamente. Las radiografías muestran lo que el ojo no ve: caries entre dientes, pérdida de hueso, problemas en las raíces.

Lo que cuesta no ir versus lo que cuesta ir

Esta comparación convence a más personas que cualquier charla sobre salud.

Una limpieza dental y revisión cuesta una fracción de lo que cuesta un tratamiento de nervio. Y un tratamiento de nervio cuesta una fracción de lo que cuesta un implante.

La progresión es así: la caries empieza pequeña. Si la detectas temprano, es una calza simple — rápida, económica, sin dolor. Si no la detectas, crece. Llega al nervio. Ahora necesitas tratamiento de nervio más corona — más tiempo, más plata, más molestia. Si dejas pasar más tiempo, el diente se pierde. Ahora necesitas un implante — aún más tiempo, más plata, más procedimientos.

La revisión de rutina es la herramienta que rompe esa cadena. Detecta el problema cuando todavía es pequeño y barato de resolver.

Lo mismo pasa con la enfermedad de encías. Al principio es reversible — con una buena limpieza y mejores hábitos se controla. Si avanza sin tratamiento, se pierde hueso, se aflojan los dientes y los tratamientos se vuelven complejos y costosos.

La prevención no es un gasto. Es el ahorro más inteligente que puedes hacer con tu boca.

Quita la culpa — empieza donde estás

Si llevas años sin ir al dentista, no queremos que te sientas mal. Queremos que vengas. Así de simple.

— Dr. Eddy Gualotuña A., con más de 30 años en ortodoncia y articulación mandibular, y Dr. Silvio Requena, con más de 15 años en rehabilitación oral e implantes.

No importa cuánto tiempo pasó. No importa en qué estado creas que están tus dientes. Hemos visto de todo. Desde bocas que solo necesitan una limpieza hasta casos que necesitan un plan completo de rehabilitación. Lo que nunca hacemos es juzgar.

Lo que sí hacemos es decirte la verdad: qué encontramos, qué necesitas, qué puede esperar y qué no.

Preguntas frecuentes

¿Cada cuánto debo llevar a mis hijos al dentista?

Desde que salen los primeros dientes, se recomienda una revisión al año como mínimo. Si tu hijo tiene factores de riesgo — caries tempranas, dientes muy juntos, respiración por la boca — cada seis meses. Si quieres saber cuándo llevar a tu hijo al ortodoncista por primera vez, tenemos un artículo al respecto.

¿Si no me duele nada, necesito ir?

Sí. Las caries no duelen hasta que llegan al nervio — y para ese momento el problema ya es grande. La enfermedad de encías no duele hasta que está avanzada. Muchos problemas dentales son silenciosos al principio. La revisión los detecta antes de que lleguen a dar síntomas.

¿La limpieza dental daña los dientes?

No. Ese es un mito. La limpieza profesional remueve sarro y placa que están dañando tus dientes y encías. El instrumental que se usa está diseñado para no dañar el esmalte. Lo que sí daña los dientes es dejar el sarro ahí.

¿Qué hago si me da pena ir porque llevo mucho tiempo sin visitar al dentista?

Ven igual. No eres el primero ni el último que lleva años sin ir. No juzgamos. Nuestro trabajo es ayudarte a poner tu boca en orden, no hacerte sentir mal por el pasado. Si te da pena tu sonrisa por el estado de tus dientes, también puedes leer nuestro artículo sobre cómo recuperar la confianza al sonreír.

¿Cuánto cuesta una revisión dental?

El costo varía según lo que incluya — revisión simple, limpieza, radiografías. Llámanos y te damos la información antes de agendar. Lo que sí te aseguramos: va a costar menos que el tratamiento que necesitarías si dejas pasar el problema.

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SOI Dental — Quito Sur Calle José I. Canelos OE5-197 y Sgto. Rafael Grau Teléfono: +593 98 656 2400

SOI Dental — Valle de los Chillos 18 de Mayo, Federico N1-113, Quito 170602 Teléfono: +593 95 879 6332

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