Mareo y dolor de mandíbula: la conexión ATM-vértigo
Hace unos meses recibí a una profesora de 48 años. Llevaba casi un año con episodios de mareo. No eran constantes — aparecían de golpe, duraban segundos o minutos, y la dejaban insegura al caminar. Se sentía como si el piso se moviera debajo de ella. Había pasado por un neurólogo que le pidió una resonancia de cerebro: normal. Un otorrinolaringólogo le hizo pruebas de equilibrio: normales. Le dijeron que podía ser ansiedad. Le recetaron medicación para los nervios. Los mareos seguían.
Cuando llegó a mi consulta — referida por su dentista, que notó que la quijada le tronaba — le pregunté algo que nadie le había preguntado: "¿Los mareos empezaron más o menos cuando empezaste a sentir dolor en la mandíbula?" Se quedó en silencio un momento. "Sí. Creo que sí."
Le revisé la articulación de la mandíbula. Tenía una pieza interna fuera de lugar del lado izquierdo, los músculos profundos de la mandíbula duros como piedra, y un clic fuerte al abrir la boca. Su vértigo no venía del cerebro ni del oído interno. Venía de la mandíbula.
Qué pasa si los mareos siguen y no encuentras la causa
Voy a ser honesto. Los mareos sin explicación generan un desgaste que va más allá de lo físico. He visto pacientes que dejan de manejar porque les da miedo que el vértigo los agarre en la vía. Que dejan de hacer ejercicio. Que evitan lugares con mucha gente porque la sensación de inestabilidad los abruma.
Y mientras tanto, la articulación de la mandíbula — que nadie revisó — sigue inflamada. Los músculos siguen tensos. Y el problema de equilibrio que generan se mantiene o empeora. Lo que al principio eran episodios aislados se vuelve más frecuente. Lo que se podía tratar en semanas pasa a necesitar meses.
No todos los mareos vienen de la mandíbula. Pero si ya te descartaron problemas del cerebro y del oído interno, y nadie te ha revisado la ATM, hay una pieza que falta en el rompecabezas.
Cómo la mandíbula puede provocar mareos
Suena raro. Lo sé. Pero la explicación tiene toda la lógica anatómica.
La articulación de la mandíbula — la ATM — está pegada al oído. Literalmente a milímetros. Y dentro del oído está el sistema que controla tu equilibrio: unos canales diminutos llenos de líquido que le dicen a tu cerebro en qué posición está tu cabeza. A este sistema se lo conoce como sistema vestibular.
Cuando la ATM se inflama, cuando los músculos de la mandíbula se tensan y endurecen, esa inflamación y esa tensión afectan estructuras que están tan cerca que prácticamente se tocan. Hay tres mecanismos que he identificado en mis pacientes a lo largo de más de 30 años:
Los músculos tensos presionan estructuras cercanas al oído
Los músculos profundos de la mandíbula — los que están detrás de la quijada y cerca de la base del cráneo — cuando llevan semanas o meses duros y tensos, generan presión sobre los nervios y vasos sanguíneos que pasan por esa zona. Algunos de esos nervios participan en el sistema de equilibrio. Cuando se irritan, el cerebro recibe señales confusas y las interpreta como movimiento. Resultado: mareo.
La articulación inflamada afecta al oído por cercanía
La ATM comparte la pared ósea con el oído. Cuando la articulación está inflamada — por una pieza interna fuera de lugar, por desgaste, por sobrecarga — esa inflamación puede transmitirse a estructuras del oído. No como una infección, sino como una irritación mecánica. El oído no está enfermo, pero está siendo perturbado por su vecino.
El nervio trigémino conecta ambos sistemas
El nervio principal que controla la sensibilidad de la cara y la mandíbula — el trigémino — tiene conexiones con los centros de equilibrio del cerebro. Cuando este nervio está sobreestimulado por una ATM inflamada o músculos crónicamente tensos, puede alterar la forma en que tu cerebro procesa las señales de equilibrio. Esto produce episodios de vértigo que no tienen una causa "clásica" visible en los exámenes neurológicos o del oído.
Por eso los exámenes salen normales. El oído interno está bien. El cerebro está bien. Pero la articulación que está a milímetros del oído está enviando señales que confunden al sistema de equilibrio.
Si ya pasaste por este recorrido de mareos sin explicación y también te duele el oído, te recomiendo leer lo que escribí sobre la conexión entre el oído y la mandíbula. Es el mismo mecanismo, con síntomas distintos.
Cómo reconocer si tus mareos pueden venir de la mandíbula
No todos los mareos son por ATM. Y eso lo digo con claridad porque no quiero que nadie se autodiagnostique. Pero hay patrones que, después de ver cientos de estos casos, me alertan inmediatamente:
Los mareos coinciden con dolor o tensión en la mandíbula. Si sientes la quijada dura, cansada o adolorida — y al mismo tiempo tienes episodios de mareo — la coincidencia no es casualidad. Es una pista.
Ya te descartaron problemas neurológicos y del oído interno. Te hicieron resonancia del cerebro, pruebas de equilibrio, exámenes de audición. Todo normal. Eso no significa que no tengas nada. Significa que el problema está en un lugar que no revisaron.
Los mareos son peores en la mañana. Si el vértigo aparece al despertar o en las primeras horas del día, puede estar relacionado con apretar o rechinar los dientes durante la noche. Toda esa tensión nocturna inflama la articulación y tensa los músculos, y los efectos se sienten al despertar. Este patrón también explica muchos dolores de oído asociados a la mandíbula.
Los mareos se asocian a periodos de estrés. Estrés laboral, problemas familiares, épocas de exámenes. El estrés aumenta la tensión muscular en la mandíbula — muchas veces sin que te des cuenta — y eso dispara los episodios.
La mandíbula te truena, te hace clic, o no abre completamente. Cualquiera de estos signos indica que la articulación tiene un problema mecánico. Y ese problema mecánico puede ser la fuente de los mareos.
Tienes zumbido en el oído además de los mareos. La combinación de vértigo con zumbido en el oído — lo que se llama tinnitus — es muy sugestiva de un problema en la ATM, porque ambos síntomas se explican por la misma cercanía anatómica.
Qué hago yo en consulta con un paciente que tiene mareos y mandíbula
La evaluación sigue un orden lógico.
Primero necesito entender tu historia completa. Cuándo empezaron los mareos, con qué frecuencia ocurren, qué los dispara, cuánto duran. Quién te ha visto, qué exámenes te han hecho, qué resultados dieron. Y junto a eso: cuándo empezó la molestia en la mandíbula, si rechinas los dientes, si la quijada te truena, si tienes dolor al masticar.
Después hago el examen de la articulación. Toco la ATM de ambos lados, escucho los sonidos al abrir y cerrar, mido cuánto puedes abrir la boca, reviso si la mandíbula se desvía. Examino cada grupo muscular con las manos — los músculos de la mandíbula, los de las sienes, los profundos cerca de la base del cráneo, los del cuello. Busco músculos duros, nudos de tensión, puntos que te reproduzcan el dolor o el mareo al presionarlos.
En algunos pacientes, al presionar ciertos músculos profundos de la mandíbula, el mareo aparece en el acto. Esa es una prueba bastante directa de que la fuente está ahí.
Si necesito más información, pido una tomografía en 3D de las articulaciones para ver el estado de los huesos, o una resonancia magnética para ver las partes blandas. No siempre es necesario — depende de lo que encuentre en el examen clínico.
Tratamiento: qué funciona y qué esperar
Aquí quiero ser claro con algo: el tratamiento de ATM resuelve el vértigo que viene de la ATM. No todos los mareos del mundo. Si tu vértigo tiene otra causa, tratarte la mandíbula no lo va a resolver. Por eso el diagnóstico correcto es el primer paso — y el más importante.
Cuando confirmo que la mandíbula es la fuente, el tratamiento tiene varias partes:
Placa para dormir
Es una placa que usas de noche — lo que en odontología llamamos férula oclusal. Se hace a tu medida, es cómoda, y su función es descargar la articulación y relajar los músculos mientras duermes. En los pacientes con mareos por ATM, muchos me reportan que los episodios de vértigo disminuyen en frecuencia e intensidad en las primeras 2-3 semanas de uso.
Trabajo muscular
Los músculos que llevan meses tensos no se sueltan solos. Utilizo técnicas manuales para aflojar los nudos de tensión en los músculos profundos de la mandíbula y del cuello. Te enseño una rutina de ejercicios corta — 5 minutos, 3 ejercicios — que haces en casa. En casos severos, refiero a fisioterapia especializada en cara y mandíbula.
Ajuste de la mordida
Si la mordida tiene puntos que interfieren con el cierre normal de la mandíbula y mantienen la sobrecarga de la articulación, esos puntos se corrigen. Es un procedimiento sencillo e indoloro.
Manejo de expectativas
No te voy a decir que los mareos desaparecen de un día para otro. La mejoría es progresiva. Primero bajan en intensidad, después en frecuencia. En un caso típico — donde el problema lleva menos de un año — la mejoría significativa se da en 4-8 semanas. Casos más crónicos necesitan más tiempo.
Lo que sí te digo: cuando el vértigo es por ATM y se trata correctamente, la respuesta es buena. No perfecta en todos los casos, pero buena.
Cómo se siente cuando los mareos se van
La profesora que mencioné al principio regresó a las 8 semanas. Usaba su placa todas las noches, hacía los ejercicios, y había ido a las sesiones de fisioterapia. Me dijo: "Doctor, el otro día me subí al bus en hora pico, parada y con el bus frenando en cada esquina. Antes eso me habría descompuesto. No sentí nada."
Para alguien que había dejado de manejar por miedo al vértigo, volver a subirse a un bus con confianza fue significativo.
No siempre la resolución es completa. Hay pacientes que mejoran un 70-80% y se quedan ahí. Pero la diferencia entre vivir con mareos constantes e impredecibles y tener un episodio leve una vez al mes es la diferencia entre limitarte y vivir normal.
Preguntas frecuentes
¿Puede la mandíbula realmente causar vértigo?
Sí. La ATM está a milímetros del sistema de equilibrio del oído. Cuando la articulación se inflama o los músculos de la mandíbula se tensan de forma crónica, pueden irritar nervios y estructuras que participan en el equilibrio. No todos los mareos son por ATM, pero cuando ya te descartaron causas neurológicas y del oído, vale la pena evaluar la mandíbula.
¿Cómo sé si mi vértigo es por la ATM y no por otra cosa?
Las pistas más fuertes son: mareos que coinciden con dolor o tensión en la mandíbula, exámenes neurológicos y del oído normales, mareos peores en la mañana o en periodos de estrés, y presencia de otros síntomas como clic en la mandíbula, dolor al masticar o zumbido en el oído. El diagnóstico definitivo lo da un especialista en ATM con un examen completo.
¿El tratamiento es largo?
Depende de cuánto tiempo lleves con el problema. Un caso de menos de un año suele responder bien en 4-8 semanas. Casos más crónicos pueden necesitar 3-4 meses. La placa para dormir y los ejercicios son la base, y la mejoría es progresiva — primero bajan la intensidad y luego la frecuencia de los episodios.
¿Los mareos pueden volver después del tratamiento?
Pueden, especialmente si dejas de usar la placa en periodos de estrés o si el bruxismo — apretar o rechinar los dientes — se reactiva. Por eso el tratamiento incluye enseñarte a reconocer señales tempranas y mantener hábitos que protejan la articulación a largo plazo. Los pacientes que siguen esas pautas rara vez vuelven al nivel de mareos que tenían al inicio.
¿Necesito dejar de ir al neurólogo o al otorrino?
No. De hecho, lo ideal es que ya te hayan evaluado esos especialistas antes de llegar a la consulta de ATM. El neurólogo descarta causas del cerebro. El otorrino descarta causas del oído interno. Y cuando ambos dicen que está todo normal, el siguiente paso lógico es evaluar la mandíbula. Trabajamos en complemento, no en competencia.
Si llevas meses con mareos que nadie te ha podido explicar, y si al mismo tiempo sientes dolor, tensión o ruidos en la mandíbula, hazte una evaluación de ATM. Es una consulta de 30 minutos, no duele, y puede darte la respuesta que llevas buscando. Puedes leer más sobre las causas del dolor de mandíbula o consultar directamente con un especialista en ATM.
Este artículo es informativo y no reemplaza una consulta profesional. Si tienes mareos persistentes, consulta primero con un neurólogo y otorrinolaringólogo para descartar otras causas antes de buscar evaluación de ATM.
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