Cómo elegir un buen dentista en Quito: 8 señales de una clínica confiable
Te mudaste. Tu dentista de toda la vida se jubiló. O simplemente nunca tuviste un dentista fijo y ahora necesitas uno. Abres Google, buscas "dentista en Quito" y aparecen decenas de opciones. Todas con fotos bonitas. Todas prometiendo lo mismo. Y tú sin idea de cómo separar las buenas de las malas.
Elegir dentista no es como elegir restaurante. Si el restaurante es malo, pierdes una comida. Si el dentista es malo, puedes perder un diente. O pagar de más por algo que no necesitabas. O pasar por un tratamiento que te dejó peor de lo que estabas.
Llevamos décadas trabajando en Quito. Hemos visto lo que hacen las buenas clínicas. También hemos recibido pacientes que vienen de malas experiencias en otros lugares. Y las diferencias entre un sitio bueno y uno mediocre siguen un patrón claro.
Estas son las 8 señales que te dicen que estás en el lugar correcto — y las banderas rojas que te avisan que deberías salir.
Señal 1: Tienen especialistas, no solo odontólogos generales
Un odontólogo general sabe de todo un poco. Puede hacer limpiezas, resinas, extracciones simples. Pero hay cosas que requieren años de formación extra.
Si necesitas que te muevan los dientes, quieres a alguien que estudió ortodoncia. Si necesitas un implante, quieres a alguien con formación en rehabilitación oral y experiencia colocándolos. Si tienes un problema de mordida que te causa dolor de mandíbula, quieres a alguien que entienda cómo funciona la articulación.
¿Cómo lo verificas? Pregunta directamente: "¿Quién me va a hacer el tratamiento? ¿Es especialista? ¿Cuántos años lleva haciendo esto?"
Un profesional serio no se ofende con esas preguntas. Las espera. Las responde con gusto. Si alguien se pone a la defensiva cuando le preguntas sobre su experiencia, esa es tu primera señal de alerta.
En SOI, por ejemplo, somos dos especialistas. El Dr. Eddy Gualotuña lleva más de 30 años tratando problemas de ATM y ortodoncia. El Dr. Silvio Requena lleva más de 15 años en rehabilitación oral e implantes. Cada uno se dedica a lo que sabe hacer bien.
Señal 2: Te explican antes de hacer
El dentista toma la radiografía, la mira y dice: "Hay que hacerte un tratamiento de nervio." Tú no entiendes nada. No sabes qué vio. No sabes por qué esa es la solución. Solo sabes que te van a hacer algo en la boca y que va a costar plata.
Eso no debería pasar.
Un buen dentista te muestra la radiografía. Te señala el problema. Te explica qué pasa si no se trata. Te presenta las opciones — porque casi siempre hay más de una. Y te da tiempo para preguntar.
No tienes que salir del consultorio sintiéndote confundido. Tienes derecho a entender qué te van a hacer y por qué. Si el odontólogo habla en términos técnicos y no te traduce, o si te sientes apurado para decidir, piénsalo dos veces.
Señal 3: El equipo está actualizado
No necesitan tener la máquina más cara del mercado. Pero sí necesitan tener lo mínimo para hacer un buen diagnóstico.
Radiografía digital. Más precisa, menos radiación, resultado inmediato. Si todavía trabajan con placas que revelan en cuarto oscuro, el equipo ya tiene años de atraso.
Radiografía panorámica o tomografía. Para tratamientos como implantes, ortodoncia o problemas de mandíbula, las radiografías pequeñas no alcanzan. La clínica debería tener o trabajar con un centro de imagen que provea esos estudios.
Autoclave. Es el equipo que esteriliza los instrumentos con calor y presión. Toda clínica lo tiene que tener. Y lo tiene que usar. Si ves instrumentos que no vienen en bolsas selladas, algo anda mal.
No tienes que ser experto en equipos dentales. Pero si la clínica se ve desactualizada, si las sillas están rotas, si el ambiente no se siente limpio — confía en tu instinto.
Señal 4: Te dicen cuánto cuesta antes de empezar
"¿Y cuánto me va a costar?" Es la pregunta que todos quieren hacer y muchos no se atreven. Un buen dentista te la responde sin que la pidas.
Antes de empezar cualquier tratamiento, la clínica te debe dar un presupuesto claro. Qué se va a hacer, en cuántas citas, y cuánto cuesta cada paso. Si el tratamiento es largo — como una ortodoncia — te tienen que explicar el costo total, si hay opciones de pago y qué incluye el precio.
Un presupuesto por escrito protege a ambas partes. Si la clínica no te quiere dar un precio hasta que "veamos cómo avanza", ten cuidado. Eso puede significar que el costo va a ir subiendo sin que te des cuenta.
Señal 5: Te escuchan
Llegas y dices: "Me duele esta muela." Y el dentista ya está mirando la muela antes de que termines de hablar.
Un buen profesional escucha primero. ¿Desde cuándo te duele? ¿Qué lo provoca? ¿Ya tomaste algo para el dolor? ¿Tienes algún problema de salud? ¿Tomas medicamentos? Esas preguntas importan. El dolor de muela no siempre viene de la muela. A veces el problema está en la mandíbula, en la encía o en un diente vecino.
Si el dentista no te pregunta nada y va directo a "abrir" sin escucharte, la consulta está incompleta.
Y no se trata solo de preguntas médicas. Un buen dentista también escucha tus miedos. Si te da miedo la aguja. Si tuviste una mala experiencia antes. Si te da pena abrir la boca porque llevas años sin ir. Todo eso importa para el tratamiento.
Señal 6: La esterilización se nota
Los instrumentos vienen en bolsas selladas que se abren frente a ti. Los guantes son nuevos en cada paciente. Las superficies están limpias. El ambiente no huele a humedad.
No necesitas pedir un tour por el área de esterilización. Pero sí puedes observar lo básico. Si el dentista se pone guantes que ya tenía puestos cuando atendió a otro paciente, o si los instrumentos están sueltos en una bandeja sin empaquetar, esas son señales graves.
La esterilización no es un lujo. Es lo mínimo. Y una clínica que la toma en serio quiere que lo notes.
Señal 7: Tienen historia y opiniones reales
Un dentista que lleva años trabajando tiene pacientes que pueden hablar por él. Busca reseñas en Google. Pregunta a conocidos. Mira si la clínica tiene presencia consistente — no solo un perfil que apareció la semana pasada.
Las reseñas no son perfectas. Algunas son falsas, otras exageradas. Pero si una clínica tiene 200 reseñas con una calificación alta y comentarios que mencionan cosas específicas ("me explicó todo," "no me dolió," "fue honesto sobre lo que necesitaba"), eso vale.
También fíjate en cómo responden a las reseñas negativas. Toda clínica tiene alguna. Lo que importa es si la respuesta es profesional o si la ignoran.
La experiencia se nota. Un profesional con años de trabajo ha visto más casos, ha resuelto más problemas y sabe manejar complicaciones. Eso no lo compensa ni el equipo más caro.
Señal 8: No te presionan
"Si no te lo hacemos hoy, mañana va a ser más caro." "Esto no puede esperar ni un día." "Te hago un descuento solo si decides ahora."
Esas frases son banderas rojas. Un buen dentista te informa, te recomienda y te da tiempo para decidir. Salvo una emergencia real — un diente que se cayó por un golpe, una infección grave — casi nada en odontología es tan urgente que no puedas pensarlo un día.
Si sientes presión para aceptar un tratamiento caro en la primera cita, pide tiempo. Si te lo niegan o te hacen sentir mal por pedir una segunda opinión, ve a otro lado.
Un profesional confiable sabe que si te trata bien, vas a volver. No necesita presionarte.
Las banderas rojas: cuándo salir
Además de las 8 señales positivas, hay cosas que deberían hacerte levantar de la silla y buscar otra opción:
Te proponen tratamiento sin diagnóstico. Llegas, te sientan, y en 10 minutos ya tienes un presupuesto por varios miles de dólares sin que te hayan tomado una radiografía completa ni te hayan revisado con calma. Nadie puede planificar un tratamiento serio sin diagnóstico.
Todo "necesita hacerse ya." Si cada cosa que te encuentran es una urgencia, sospecha. No todo es urgente. Un buen profesional te dice qué es prioritario, qué puede esperar y qué es opcional.
Te recomiendan procedimientos que no pediste. Fuiste por una limpieza y sales con un presupuesto para blanqueamiento, carillas y tres coronas. Si no preguntaste por eso y no hay una razón clínica clara, puede ser un intento de venta agresiva.
No te explican nada. Te hacen el tratamiento y no sabes qué te hicieron. Sales sin entender qué pasó en tu boca. Eso no es eficiencia — es falta de respeto por tu derecho a saber.
El precio cambia a mitad de camino. Te dijeron que costaba X y ahora cuesta X más 40%. Sin explicación clara. Sin tu consentimiento previo. Si esto pasa, exige una explicación. Si no la dan, busca otro lugar.
Cómo es la primera cita en una buena clínica
Si nunca has ido a una clínica nueva como adulto, puede que no sepas qué esperar. Una primera cita bien hecha se ve así:
Antes de sentarte en el sillón. Te preguntan tu historia médica. Qué medicamentos tomas, si tienes alergias, si hay condiciones de salud que el dentista deba saber. Te preguntan por qué vienes — dolor, revisión, algo que te preocupa.
En el sillón. El dentista revisa tu boca con calma. Mira dientes, encías, lengua, paladar, mandíbula. Toma las radiografías necesarias. Observa cómo muerdes.
Después de la revisión. Te muestra lo que encontró. Te explica qué necesita tratamiento y qué está bien. Si hay varias cosas, te dice cuál es la prioridad. Te da opciones. Te da un presupuesto. Y te deja preguntar todo lo que quieras.
Lo que NO pasa en una primera cita buena. No te apuran. No te presionan. No empiezan un tratamiento sin tu consentimiento. No te cobran cosas que no te explicaron.
Preguntas frecuentes
¿Puedo pedir una segunda opinión?
Sí. Siempre. Es tu derecho. Si un dentista te propone un tratamiento costoso o complejo, pedir la opinión de otro profesional es lo más razonable del mundo. Un buen dentista lo entiende y no se ofende. Si se molesta porque pediste otra opinión, eso te dice algo sobre él.
¿Qué hago si mi dentista anterior hizo un mal trabajo?
Busca a alguien que evalúe lo que se hizo y te diga qué opciones tienes. No tiene sentido buscar culpables — lo que importa es resolver el problema actual. Un profesional serio evalúa tu situación sin hablar mal de colegas, se enfoca en lo que tú necesitas ahora y te propone un plan claro.
¿El dentista más caro es el mejor?
No necesariamente. El precio refleja muchas cosas: zona de la ciudad, equipamiento, costos de la clínica. Pero la calidad del trabajo depende de la formación, la experiencia y la dedicación del profesional. Hay dentistas caros que hacen un trabajo excelente. Y hay dentistas con precios razonables que también. Juzga por las señales que mencionamos, no solo por el precio.
¿Importa la ubicación de la clínica?
Más de lo que crees. Un tratamiento dental puede requerir varias citas. Si la clínica te queda lejos y el tráfico de Quito hace que cada visita sea una odisea, vas a empezar a faltar. Busca un lugar que te quede accesible.
¿Cómo sé si necesito un especialista o un odontólogo general?
Para limpiezas, resinas pequeñas y revisiones de rutina, un buen odontólogo general funciona perfecto. Si necesitas ortodoncia, implantes, tratamiento de mandíbula o rehabilitación de varios dientes, busca un especialista en esa área. Si no sabes qué necesitas, empieza con una evaluación general — un buen dentista te va a referir al especialista correcto si tu caso lo requiere.
Dos clínicas en Quito para que compares
Te invitamos a conocer SOI. No porque seamos los únicos buenos — sino porque creemos en todo lo que dice este artículo. Y lo practicamos.
Somos dos especialistas con décadas de experiencia combinada. Te explicamos antes de hacer. Te damos presupuesto claro. No presionamos. Y te escuchamos.
Tenemos dos sedes para que elijas la que te quede más cerca:
Valle de los Chillos: 18 de Mayo, Federico N1-113, Quito 170602. Teléfono: +593 95 879 6332.
Quito Sur: Calle José I. Canelos OE5-197 y Sgto. Rafael Grau. Teléfono: +593 98 656 2400.
Agenda una primera cita. Evalúanos con las mismas 8 señales de este artículo. Si cumplimos, nos quedamos. Si no, al menos ya sabes qué buscar en el siguiente.
Tu sonrisa merece lo mejor
Agenda una cita de valoración y descubre el tratamiento ideal para ti. Sin compromiso.