ATM y ortodoncia: cómo tu mordida afecta la articulación de tu mandíbula
La frustración después de los brackets
Usaste brackets dos años. Te los quitaron. Los dientes quedaron derechos. Sonríes bien. Pero algo no está bien.
La mandíbula truena. O te duele de un lado al masticar. O empezaste a apretar los dientes de noche. O peor: la mandíbula se traba a veces y tienes que moverla para que "entre." Nada de eso lo tenías antes de la ortodoncia. O sí lo tenías, y pensabas que la ortodoncia lo iba a resolver. No lo resolvió.
He escuchado esta historia muchas veces. Pacientes que terminan su tratamiento de ortodoncia con los dientes alineados pero con la articulación de la mandíbula peor que antes. No porque la ortodoncia sea mala — es una herramienta que uso todos los días. Sino porque la articulación y la mordida están conectadas de una forma que no siempre se toma en cuenta.
Esa conexión es lo que necesitas entender.
Lo que nadie te explicó: la mordida y la articulación son un solo sistema
Imagínate una bisagra de puerta. Los dientes son la puerta. La articulación de la mandíbula es la bisagra. Si cambias la forma de la puerta sin revisar la bisagra, la puerta puede quedar bonita pero trabarse al abrir. Si la bisagra está dañada, la puerta nunca va a cerrar bien, no importa cuánto la ajustes.
En la boca pasa exactamente lo mismo. Los dientes determinan dónde cierra la mandíbula. La articulación determina cómo se mueve. Cuando modificas uno, afectas al otro. Y si solo te enfocas en alinear los dientes sin considerar el estado de la articulación, puedes crear un problema nuevo mientras resuelves el estético.
No digo esto para criticar la ortodoncia. La ortodoncia es parte de mi práctica diaria. Lo digo porque he visto — demasiadas veces — lo que pasa cuando se separan estas dos cosas que en realidad son una sola.
Lo que pasa cuando la mordida daña la articulación
Una mordida mal alineada genera cargas desiguales. Algunos dientes reciben más fuerza que otros. La mandíbula tiene que desviarse para que los dientes encajen. Y cada vez que cierras la boca — al masticar, al tragar saliva, al apretar los dientes de noche — la articulación recibe esa carga asimétrica.
El efecto no se siente al principio. Pero con los meses y los años, la articulación se desgasta de un lado más que del otro. El disco que amortigua el movimiento se desplaza. Aparece un chasquido. Después aparece dolor al masticar. Después aparece la limitación para abrir la boca. Es una secuencia predecible.
En 6 meses, los músculos del lado sobrecargado se tensan. Aparece dolor intermitente. Puede haber dolor de cabeza que nadie conecta con la mordida. En 1 a 2 años, la articulación empieza a tronar. El disco se desplaza. En 3 años o más, los cambios son difíciles de revertir.
No todas las mordidas mal alineadas causan problemas articulares. Pero cuando los síntomas aparecen y hay una mordida desalineada, la conexión suele estar ahí.
Lo que pasa cuando la articulación daña la mordida
Ahora la otra cara de la moneda, la que menos gente conoce.
Cuando la articulación de un lado pierde altura — porque el disco se desgastó, porque el hueso se reabsorbió — la mandíbula se "hunde" de ese lado. Los dientes de atrás de ese lado empiezan a chocar antes. Los dientes de adelante se separan. La mordida cambia sin que nadie le haya tocado un diente.
He visto pacientes que tenían los dientes perfectamente alineados hace unos años — algunos incluso usaron ortodoncia — y ahora la mordida está abierta de adelante, o los dientes de un lado no tocan. Cuando los evalúo, la articulación de un lado tiene daño. Es la articulación la que cambió la mordida, no al revés.
Esto genera un dilema. Si le pones ortodoncia a esos dientes para alinearlos a la nueva posición sin tratar la articulación, estás moviendo los dientes para adaptarse a una articulación enferma. Si la articulación sigue deteriorándose, la mordida va a cambiar otra vez. Y vas a necesitar otra ortodoncia. Y otra. Es un ciclo sin fin.
La solución: tratar la articulación primero. Estabilizarla. Y después, si es necesario, alinear los dientes a una articulación que ya está estable.
El dilema del huevo y la gallina
Llega un paciente con dolor de mandíbula y mordida desalineada. La mordida mala le dañó la articulación, o la articulación dañada le cambió la mordida.
En la práctica, muchas veces son las dos cosas. La mordida generó sobrecarga. La articulación se dañó y cambió la mordida. La mordida cambiada generó más sobrecarga. Un ciclo.
La forma de romperlo: evaluar ambas cosas antes de tocar nada. Antes de brackets, antes de alineadores — examinar las articulaciones. Si hay un problema articular, resolverlo primero.
Por qué la articulación debe evaluarse ANTES de la ortodoncia
Este es el punto que más me interesa que entiendas.
Cuando un ortodoncista mueve los dientes, está cambiando dónde cierra la mandíbula. Si la articulación está sana y estable, los dientes se mueven a una posición que funciona bien con la articulación. El resultado es estable. La mordida queda bien. La articulación está cómoda.
Pero si la articulación tiene un disco desplazado, o está inflamada, o tiene un movimiento alterado, la posición de la mandíbula no es confiable. La mandíbula puede estar "acomodándose" a una posición que evita el dolor en ese momento, pero que no es su posición real. Si mueves los dientes para encajar en esa posición alterada, cuando la articulación cambie — porque va a cambiar — los dientes van a quedar desalineados otra vez.
He recibido pacientes con dos y hasta tres tratamientos de ortodoncia previos. En todos los casos, nadie les evaluó la articulación antes de empezar. Los dientes se alinearon, se desalinearon, se volvieron a alinear. Y la articulación seguía con el mismo problema.
La evaluación articular antes de la ortodoncia toma 30 minutos. Es el paso que evita meses de tratamiento mal dirigido.
Cuándo la ortodoncia SÍ ayuda a la articulación
No quiero que quedes con la idea de que la ortodoncia y la articulación son enemigas. Todo lo contrario. Hay casos donde la ortodoncia es exactamente lo que la articulación necesita.
Cuando la mordida genera la sobrecarga. Si los dientes no encajan bien y la mandíbula se desvía cada vez que cierra, alinear los dientes permite que cierre en su posición natural. Eso descarga la articulación.
Cuando faltan piezas dentales. Si perdiste muelas de un lado y masticas solo del otro, la articulación del lado que trabaja de más se sobrecarga. Redistribuir la mordida con ortodoncia protege la articulación.
Cuando hay mordida abierta por daño articular estabilizado. Si la articulación perdió altura y los dientes de adelante ya no tocan, la ortodoncia puede cerrar esa mordida abierta — pero solo después de estabilizar la articulación.
Cuando hay mordida profunda que comprime la articulación. Si los dientes de arriba cubren completamente a los de abajo, la mandíbula queda atrapada en una posición que comprime la articulación. Abrir la mordida con ortodoncia le da espacio para funcionar mejor.
Cuándo la ortodoncia NO ayuda — y puede empeorar
Cuando la articulación está inestable. Si hay un disco desplazado que no ha sido tratado, mover los dientes es como construir sobre arena. El resultado ortodóncico no se va a mantener.
Cuando el dolor articular está activo. Las fuerzas ortodóncicas se suman a las que ya sobrecargan la articulación. Puede aumentar el dolor.
Cuando la mordida cambia por daño articular progresivo. Alinear los dientes sin tratar la articulación es perseguir un blanco que se mueve. Meses después, los dientes se habrán desalineado otra vez.
La ventaja de que un solo especialista vea las dos cosas
En la mayoría de consultorios, la articulación y la ortodoncia se manejan por separado. Un profesional evalúa la articulación. Otro planifica la ortodoncia. Se comunican por teléfono o por reporte. A veces se comunican bien. A veces no.
Cuando un solo especialista maneja ambas cosas — la articulación y la ortodoncia — las decisiones son más precisas. Sé exactamente en qué estado está la articulación cuando decido mover un diente. Puedo ajustar el plan de ortodoncia sobre la marcha si la articulación responde de una forma que no esperaba. No tengo que adivinar qué encontró el otro profesional — yo lo encontré.
En mi consulta, la secuencia es siempre la misma: primero evalúo la articulación. Si está bien, procedemos con ortodoncia directamente. Si tiene un problema, lo estabilizo primero. Y después, con la articulación en un terreno firme, planifico cómo mover los dientes para que el resultado sea estable a largo plazo.
No es la forma más rápida. Pero es la que da resultados que duran.
Lo que cambia cuando se tratan las dos cosas juntas
Una paciente de 27 años vino con dolor de mandíbula del lado derecho y la mordida "rara." Había terminado ortodoncia con alineadores hacía un año. Los dientes estaban derechos, pero la mandíbula le dolía al masticar del lado derecho y tronaba del izquierdo.
La evaluación mostró que la articulación derecha tenía el disco desplazado — probablemente ya lo tenía antes de empezar la ortodoncia, pero nadie la evaluó. Los dientes se movieron a una posición que funcionaba con la articulación alterada. Cuando la articulación cambió después de la ortodoncia, la mordida dejó de encajar.
Estabilicé la articulación primero con una férula oclusal. A las ocho semanas, el dolor había cedido, el chasquido había disminuido, y la mandíbula se movía mejor. Pero la mordida ya no encajaba — porque ahora la mandíbula estaba en su posición real, no en la posición de escape que tenía antes.
Entonces sí: ortodoncia. Pero esta vez, sobre una articulación estable. Los dientes se movieron a la posición que correspondía a la articulación sana. Doce meses después, la mordida encajaba, la articulación no dolía, y la mandíbula no tronaba.
Me dijo en su última cita: "Es la primera vez que muerdo y siento que todo encaja. No sabía que se podía sentir así."
Eso se siente cuando la mordida y la articulación trabajan juntas. No solo dientes derechos. Función sin dolor. Estabilidad que dura.
Preguntas frecuentes
¿La ortodoncia puede causar problemas de ATM?
La ortodoncia por sí sola rara vez "causa" un problema articular. Lo que puede pasar es que la ortodoncia se haga sobre una articulación que ya tenía un problema sin diagnosticar, y el cambio de mordida agrave ese problema existente. Por eso la evaluación articular antes de la ortodoncia es tan importante — detecta problemas que de otro modo se descubren durante o después del tratamiento.
¿Debo quitarme los brackets si me empieza a doler la mandíbula?
No necesariamente. Lo que necesitas es una evaluación de la articulación para entender qué está pasando. A veces un ajuste en el plan de ortodoncia resuelve el problema. Otras veces se necesita una placa temporal mientras continúa la ortodoncia. Quitarte los brackets sin evaluar la articulación no garantiza que el dolor pare.
¿Los alineadores transparentes son mejores que los brackets para la articulación?
No hay evidencia de que uno sea mejor que el otro para la articulación. Lo que importa no es el sistema de ortodoncia que uses, sino si la articulación fue evaluada antes de empezar y si el plan de tratamiento considera la posición articular. He visto problemas articulares con brackets y con alineadores por igual.
¿Puedo usar ortodoncia si ya tengo problemas de ATM?
Sí, pero con una condición: la articulación debe estabilizarse primero. Una vez que el dolor está controlado y la articulación está en una posición confiable, la ortodoncia puede proceder con seguridad. De hecho, en algunos casos la ortodoncia es parte del tratamiento de ATM — cuando corregir la mordida ayuda a descargar la articulación.
¿Cuánto tiempo adicional agrega la evaluación articular al tratamiento de ortodoncia?
La evaluación en sí toma 30 minutos. Si la articulación está bien, no agrega tiempo — procedes directo a la ortodoncia. Si hay un problema articular, la estabilización toma típicamente 6 a 12 semanas antes de iniciar la ortodoncia. Esas semanas extra previenen meses o años de tratamiento que no funciona.
Si terminaste ortodoncia y la mandíbula te truena o te duele, o si estás considerando iniciar ortodoncia y tienes síntomas en la mandíbula, el paso lógico es evaluar la articulación antes de tomar cualquier decisión. En Quito, puedes agendar llamando al (02) 450 4997 o al 095 879 6332.
Este artículo es informativo y no reemplaza una consulta profesional. Cada caso requiere evaluación individual.
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