Mi hijo adolescente tiene dolor de mandíbula: guía para padres

Mi hijo adolescente tiene dolor de mandíbula — especialista ATM Quito

Tu hijo de 14 años lleva dos semanas quejándose de que le truena la mandíbula. O tu hija de 16 dice que le duele al masticar y ya no quiere comer cosas duras. Tú lo escuchas y piensas: ¿será del crecimiento? ¿Se le pasará solo? ¿O debería llevarlo a que lo vean?

Es una duda legítima. Los adolescentes se quejan de muchas cosas que terminan siendo pasajeras. Pero el dolor de mandíbula en un adolescente no entra en esa categoría. Y te lo digo después de 30 años viendo cómo problemas que empezaron a los 13 o 14 años terminaron complicándose porque los papás — con la mejor intención — asumieron que era "cosa de la edad."

Te voy a dar la información que necesitas para distinguir una molestia pasajera de un problema real. Sin alarmarte. Pero sin dejarte tranquilo antes de tiempo.

Por qué la adolescencia es terreno fértil para problemas de mandíbula

Hay una razón por la que veo tantos adolescentes con estos síntomas. La adolescencia junta varias cosas que afectan la articulación de la mandíbula al mismo tiempo:

El crecimiento cambia la estructura de la cara

Entre los 11 y los 17 años, la mandíbula todavía está creciendo. Y no siempre crece de forma pareja. En algunos adolescentes, la mandíbula inferior crece más rápido que la superior, o al revés. Eso genera un desbalance temporal en cómo los dientes encajan entre sí y cómo trabaja la articulación.

Ese desbalance puede producir clics, molestias al masticar y tensión muscular. A veces se corrige solo conforme termina el crecimiento. A veces no.

El estrés académico y emocional dispara el bruxismo

Los adolescentes de hoy viven con una carga de estrés que no existía hace 20 años. Exámenes, presión social, redes sociales, sueño insuficiente. Todo eso genera tensión. Y esa tensión tiene que ir a algún lado.

En muchos adolescentes, va directo a la mandíbula. Aprietan los dientes sin darse cuenta — en clase, mientras estudian, mientras miran el celular. Y por la noche, rechinan. Llegan a mi consulta con los músculos de la mandíbula contracturados y los dientes con marcas de desgaste que no deberían tener a esa edad.

La postura del celular afecta la mandíbula

Esto lo veo cada vez más. Un adolescente promedio pasa horas mirando hacia abajo — el celular, la tablet, la laptop. Esa posición de cabeza inclinada hacia adelante genera una tensión constante en los músculos del cuello y la mandíbula. La mandíbula se desplaza ligeramente hacia adelante. Los músculos trabajan de más para compensar.

Un par de horas no hace nada. Pero años de esa postura durante la etapa de crecimiento sí cambian la forma en que la mandíbula funciona.

Ortodoncia y mandíbula: una relación que pocos explican

Muchos adolescentes usan brackets. Y los brackets cambian la posición de los dientes. Si ese cambio no toma en cuenta cómo está funcionando la articulación de la mandíbula, puede generar una mordida que se ve derecha pero que fuerza la articulación a trabajar en una posición que no le corresponde.

No estoy diciendo que los brackets causan problemas de mandíbula. Estoy diciendo que si un adolescente ya tiene una articulación vulnerable, el tratamiento de ortodoncia necesita considerar eso. Yo siempre evalúo la articulación antes de mover dientes. No hacerlo es trabajar a ciegas.

Qué síntomas no deberías ignorar

Algunos síntomas son señales claras de que algo más está pasando. Si tu hijo tiene uno o más de estos, vale la pena que lo vea un especialista:

Lo que pasa si se deja pasar

Esto es lo que necesitas saber como padre. Los problemas de la articulación de la mandíbula en adolescentes no son iguales que en adultos. Hay una diferencia que cambia todo: el adolescente todavía está creciendo.

Primeros 6 meses sin atención: El clic se vuelve parte de la vida. Tu hijo se acostumbra. Deja de mencionarlo. Tú asumes que se resolvió. Pero la almohadilla interna de la articulación sigue fuera de posición, y cada vez que abre la boca, el desgaste avanza un poco más.

6 meses a un año: Empieza a evitar ciertos alimentos sin decirte. Mastica solo de un lado. El dolor de un solo lado de la mandíbula se hace frecuente. Los dolores de cabeza aumentan, especialmente en época de exámenes.

Un año o más: La articulación sigue creciendo, pero ahora crece con una mecánica alterada. La mandíbula puede desviarse al abrir. El desgaste avanza. Lo que era tratable con una placa y ejercicios ahora necesita un abordaje más largo y complejo.

He visto adultos de 25 o 30 años con problemas articulares serios que empezaron con un "clic a los 14 que nadie le dio importancia."

Diferencia entre dolor de crecimiento y problema de articulación

Esta es la distinción que los padres necesitan hacer:

Dolores de crecimiento: Son difusos, van y vienen, no están asociados a un movimiento específico, no producen ruidos articulares y no limitan la función. Tu hijo dice "me duele la cara" pero no puede señalar exactamente dónde. Aparecen y desaparecen sin patrón claro.

Problemas de la articulación: El dolor tiene una ubicación precisa — frente al oído, al lado de la mandíbula. Se dispara con movimientos específicos: abrir, masticar, bostezar. Viene acompañado de ruidos. Tiene un patrón: peor en la mañana, peor con estrés, peor al masticar. Y sobre todo, no mejora con el tiempo. Se mantiene o empeora.

Si lo que describe tu hijo suena más al segundo grupo, no es crecimiento. Es la articulación pidiendo atención.

Qué pasa en una evaluación

Muchos padres no llevan a sus hijos porque no saben a quién ir o les preocupa que sea un proceso largo y molesto. Te cuento lo que realmente pasa.

En la primera consulta examino cómo abre y cierra la boca tu hijo, si hay desviaciones, si hay ruidos, cuánto rango de apertura tiene. Palpo los músculos de la mandíbula y la articulación. Reviso la mordida. Hago preguntas sobre hábitos — si aprieta los dientes, si mastica chicle, cómo duerme, cuánto estrés tiene.

Con eso ya tengo un panorama bastante claro. Si necesito más información, pido imágenes específicas. Pero no siempre es necesario en la primera visita.

El punto es que la evaluación no es invasiva, no duele y no toma mucho tiempo. Y da mucha información.

Qué se puede hacer a esta edad

La buena noticia: tratar problemas de mandíbula en adolescentes tiene una ventaja enorme sobre tratarlos en adultos. El cuerpo todavía está creciendo. Todavía se puede guiar. Los tejidos responden mejor. Los cambios son más rápidos.

Las opciones dependen de cada caso, pero incluyen:

Cuándo el cambio se nota

Cuando el tratamiento avanza, los papás me cuentan lo mismo. "Ya no se queja al desayunar." "Dejó de agarrarse la cara en el carro." "Ya come de todo otra vez." Y el adolescente probablemente ni lo menciona — porque a esa edad, no sentir dolor es lo normal. No le ponen palabras. Simplemente vuelven a comer, a bostezar, a reír sin que la mandíbula les recuerde que existe.

Eso es lo que buscamos.

Preguntas frecuentes para padres

¿Es normal que a un adolescente le truene la mandíbula?

Frecuente no significa normal. Que muchos lo tengan no significa que sea parte del crecimiento. Si le truena y no duele, hay que vigilarlo. Si le truena y duele, hay que evaluarlo.

¿Los brackets pueden causar problemas en la articulación de la mandíbula?

Los brackets mueven dientes. Si el movimiento no considera cómo está funcionando la articulación, puede generar una sobrecarga. No es que los brackets "causen" el problema — es que pueden destaparlo o agravarlo si no se evalúa la articulación antes.

¿A qué edad se puede tratar un problema de mandíbula?

No hay una edad mínima fija. He evaluado pacientes de 10, 11 años. Lo que importa no es la edad — es el síntoma. Si hay dolor, ruido o limitación, se evalúa.

¿El estrés de los exámenes puede causar dolor de mandíbula?

Sí. El estrés activa el apretamiento y el bruxismo. Muchos padres me reportan que los síntomas de sus hijos empeoran en época de exámenes y mejoran en vacaciones. Eso confirma el componente muscular. Pero que mejore en vacaciones no significa que se curó — significa que el gatillo se redujo temporalmente.

¿Debo llevar a mi hijo al dentista normal o a un especialista?

Un dentista general puede identificar desgaste dental o una mordida irregular. Pero la evaluación de la articulación de la mandíbula requiere un entrenamiento específico que la mayoría de dentistas generales no tiene. Si tu hijo tiene los síntomas que describí arriba, lo más efectivo es ir directamente a alguien que se dedique a eso.

Lo que te pido como padre

Si tu hijo se queja de la mandíbula, escúchalo. No lo descartes como "cosas de la edad." Puede que lo sea. Pero también puede que sea el inicio de un problema que, detectado a tiempo, se resuelve en semanas. Y si se deja, se arrastra por años.

Una evaluación te saca de la duda. Si no es nada, te vas tranquilo. Si es algo, lo agarramos temprano. En los dos escenarios, ganas.

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