Limpieza dental profesional: qué incluye, cada cuánto hacerla y por qué importa

Limpieza dental profesional — clínica dental SOI Quito

"Me cepillo dos veces al día. Uso hilo dental. ¿Para qué necesito una limpieza profesional?"

Buena pregunta. Y la respuesta corta es: porque tu cepillo no puede hacer todo.

Tu cepillo y tu hilo dental son buenos para la placa fresca — esa capa blanda y pegajosa de bacterias que se forma durante el día. Si la remueves a diario, bien. Pero lo que no remueves se endurece. En 24 a 48 horas, la placa se mineraliza con los minerales de tu saliva y se convierte en sarro. Cálculo dental. Una costra dura que se adhiere al diente y que el cepillo no puede quitar. Ni con fuerza. Ni con los cepillos más caros.

Ese sarro solo sale con instrumentos profesionales. Y si no se quita, se acumula. Y donde se acumula el sarro, las bacterias tienen fiesta permanente. Y donde las bacterias tienen fiesta, las encías se enferman, el hueso se pierde, y los dientes se aflojan.

La limpieza profesional no es un lujo. No es un extra. Es mantenimiento básico.

Lo que pasa cuando no te haces limpiezas

Vamos a ser directos.

El sarro se acumula sobre todo en la parte de atrás de los dientes de abajo y por la parte de adentro, cerca de las glándulas salivales. También se acumula debajo de la línea de la encía — donde no lo ves, pero donde hace el mayor daño.

Cuando el sarro se queda ahí, irrita la encía. La encía se inflama. Se pone roja. Sangra al cepillarte. Eso se llama gingivitis, y es la primera etapa de la enfermedad de encías.

Si la gingivitis no se trata, avanza. La infección baja por debajo de la encía. El hueso que sostiene el diente empieza a perderse. Las encías se retraen. Los dientes se aflojan. Empiezas a notar que las encías sangran y los dientes se sienten flojos. En este punto ya no es gingivitis — es periodontitis. Y el daño al hueso no se recupera completamente.

La periodontitis es la primera causa de pérdida de dientes en adultos. No las caries. No los golpes. La enfermedad de encías.

Una limpieza profesional cada 6 meses previene eso. Es la intervención más simple, más barata y más efectiva que existe en odontología.

Qué incluye una limpieza profesional

El proceso es más de lo que mucha gente imagina. No es solo "pulir los dientes." Esto es lo que hacemos:

Evaluación

Antes de limpiar, revisamos. Miramos la encía, el nivel de sarro, si hay zonas de sangrado, si hay bolsas profundas entre la encía y el diente. Esa evaluación nos dice si necesitas una limpieza regular o algo más profundo.

Remoción de sarro con ultrasonido

Usamos un instrumento de ultrasonido que vibra a alta frecuencia. Esa vibración rompe el sarro sin dañar el esmalte del diente. Al mismo tiempo, un chorro de agua lava los fragmentos. Es el paso que más tiempo toma y el que hace la mayor diferencia.

En zonas donde el sarro está muy adherido o en lugares difíciles de alcanzar, usamos instrumentos manuales — curetas — para raspar con precisión lo que el ultrasonido no logra.

Pulido

Después de remover el sarro, la superficie del diente queda un poco áspera. Si se deja así, la placa se vuelve a adherir más rápido. El pulido alisa la superficie con una pasta especial y un cepillo rotatorio. Queda liso, limpio, y las bacterias tienen menos dónde agarrarse.

El pulido también remueve manchas superficiales — las del café, el té, el vino tinto, el cigarrillo. No es un blanqueamiento, pero los dientes se ven más limpios y naturales después.

Aplicación de flúor

En muchos casos aplicamos un barniz o gel de flúor al final de la limpieza. El flúor fortalece el esmalte y lo hace más resistente al ácido que producen las bacterias. Es especialmente útil en pacientes con tendencia a las caries o con esmalte debilitado.

Revisión de problemas

Durante la limpieza, vemos los dientes de cerca. Detectamos caries en etapa temprana, grietas, restauraciones dañadas, cambios en la encía. Muchas veces, la limpieza es donde se descubren problemas que no sabías que tenías — porque no dolían todavía.

¿Duele?

En la mayoría de pacientes, no. Si tus encías están sanas y la cantidad de sarro es moderada, la limpieza se siente como vibración, agua y algo de presión. Incómodo en momentos, pero no doloroso.

Ahora bien. Si hace mucho tiempo que no te haces una limpieza y hay mucha acumulación de sarro — especialmente debajo de la encía — puede haber algo de sensibilidad. Las encías inflamadas son más sensibles. Pero eso no significa que debas evitar la limpieza. Significa que la necesitas.

Si eres una persona especialmente sensible, podemos aplicar un gel anestésico en la encía antes de empezar. En casos extremos, podemos usar anestesia local. La idea es que estés cómodo.

Y un detalle: si la limpieza duele mucho, generalmente es porque pasó demasiado tiempo desde la última. Mientras más seguido te haces la limpieza, menos sarro se acumula, y menos molestia sientes. Los pacientes que vienen cada 6 meses casi no sienten nada.

Limpieza regular vs. limpieza profunda: no es lo mismo

Hay una diferencia que muchos pacientes no conocen.

Limpieza regular (profilaxis)

Es la limpieza de rutina. Remueve el sarro y la placa de las superficies visibles de los dientes y un poco por debajo de la línea de la encía. Se hace en una sola cita de 30-45 minutos. Es para personas que no tienen enfermedad de encías activa.

Limpieza profunda (raspado y alisado radicular)

Se necesita cuando el sarro ha llegado mucho más abajo de la línea de la encía, dentro de las bolsas que se forman cuando hay enfermedad de encías. En este caso, hay que limpiar la superficie de la raíz — no solo la corona visible del diente.

La limpieza profunda generalmente se hace por cuadrantes — se divide la boca en cuatro secciones y se limpia cada una en citas separadas. Usamos anestesia local porque estamos trabajando más abajo de la encía. Es más larga, más minuciosa y trata un problema que ya existe.

¿Cómo sabes cuál necesitas? No tienes que decidirlo tú. Cuando te evaluamos, te decimos exactamente qué tipo de limpieza necesita tu boca.

Cada cuánto hacerla

La recomendación general es cada 6 meses. Dos veces al año. Eso funciona bien para la mayoría de personas con encías sanas y buena higiene.

Pero no todos tienen el mismo nivel de riesgo. Algunas personas necesitan limpiezas cada 3-4 meses:

Tu dentista te dirá cuál es la frecuencia ideal para ti. No es la misma para todos.

El costo de una limpieza vs. el costo de no hacerla

Una limpieza profesional es uno de los tratamientos más económicos en odontología. Dura menos de una hora. Se hace sin anestesia en la mayoría de casos. No requiere recuperación.

Lo que cuesta no hacer limpiezas: tratamiento de encías profundo, tratamientos de conducto, coronas para dientes fracturados por acumulación de problemas, implantes para reemplazar dientes perdidos por enfermedad de encías. Cada uno de esos tratamientos cuesta varias veces lo que cuesta una limpieza.

La prevención siempre es más barata que la reparación. Y la limpieza dental es la prevención más directa que existe.

Preguntas frecuentes

¿La limpieza dental daña el esmalte?

No. Los instrumentos de ultrasonido y las curetas están diseñados para remover el sarro sin dañar el esmalte. El esmalte es la sustancia más dura del cuerpo humano — mucho más dura que el sarro. Lo que sí puede dañar el esmalte es cepillarse con demasiada fuerza en casa. La limpieza profesional es segura.

¿Mis dientes se van a aflojar después de la limpieza?

No. Pero entiendo por qué lo preguntan. Cuando hay mucho sarro acumulado entre los dientes, al quitarlo sientes un espacio que antes no sentías. El sarro estaba llenando un hueco. Pero ese sarro no sostenía nada — al contrario, estaba destruyendo la encía y el hueso que sí sostienen los dientes. Quitarlo es lo correcto, aunque los primeros días se sienta raro.

¿Las encías sangran durante la limpieza?

Puede ser, especialmente si hay inflamación. Una encía sana no sangra al limpiarla. Una encía inflamada sí. Pero ese sangrado se detiene rápidamente y la encía mejora en los días siguientes. Si tus encías sangran durante la limpieza, es precisamente la señal de que la necesitabas.

¿Puedo comer después de la limpieza?

Sí. Si no se usó anestesia, puedes comer inmediatamente. Si se aplicó flúor, te pedimos que esperes 30 minutos antes de comer o tomar algo para que el flúor se absorba bien. Después de eso, vida normal.

¿El blanqueamiento es lo mismo que la limpieza?

No. La limpieza remueve sarro, placa y manchas superficiales. Tus dientes se ven más limpios y naturales, pero no cambian de tono. El blanqueamiento es un procedimiento aparte que aclara el color del diente en sí. Muchas veces se recomienda hacer una limpieza antes del blanqueamiento para que el resultado sea parejo.

Tu próxima limpieza

Si no te acuerdas cuándo fue la última vez que te hiciste una limpieza, probablemente ya te toca. Y si nunca te has hecho una — más razón todavía.

30-45 minutos. Sin drama. Sin dolor en la mayoría de casos. Y la diferencia que hace en la salud de tus dientes y encías es enorme.

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