Encías que sangran y dientes flojos: señales de alerta que no debes ignorar

Encías que sangran y dientes flojos — implantes dentales Quito

Esa sangre en el lavabo que ignoras

Te cepillaste los dientes. Escupiste. Y ahí estaba: sangre. Rosada en la espuma. Roja en el cepillo.

"Debe ser que me cepillé muy fuerte." "Es que tengo las encías sensibles." "Siempre me ha pasado."

No. Las encías sanas no sangran. No cuando te cepillas. No cuando pasas el hilo dental. No cuando muerdes una manzana. Si tus encías sangran, algo está pasando. Y si llevas meses — o años — viendo esa sangre y pensando que es normal, necesitas leer esto.

Porque esa sangre es la primera señal. La señal temprana. La señal que, si la atiendes a tiempo, evita todo lo que viene después: inflamación que no se quita, encías que se retraen, hueso que se pierde, dientes que se aflojan. Dientes que se caen.

Y lo peor de esta enfermedad: no duele. No hasta que el daño ya es grave.

Qué está pasando en tus encías

Cuando las encías sangran, lo que tienes se llama enfermedad de las encías. Y tiene dos etapas. Entender la diferencia entre las dos puede cambiar tu historia dental.

Primera etapa: inflamación reversible

La placa — esa capa pegajosa que se forma sobre los dientes — contiene bacterias. Si esa placa no se retira con el cepillado diario, las bacterias irritan la encía. La encía responde inflamándose. Se pone roja. Se hincha. Y sangra.

En esta etapa, el daño es solo en la encía. El hueso que sostiene los dientes está intacto. No hay pérdida de soporte. No hay dientes flojos. Solo encías inflamadas que sangran.

Y aquí viene la parte buena: esto se revierte. Con una limpieza profesional y buenos hábitos de higiene, la encía se desinfla, deja de sangrar y vuelve a la normalidad. Sin cirugía. Sin tratamientos complicados. Solo limpieza y cuidado.

El problema es que la mayoría de la gente no hace nada en esta etapa. Porque no duele. Porque "solo es un poco de sangre." Porque no saben que esa sangre es el aviso de algo que puede ponerse mucho peor.

Segunda etapa: pérdida de hueso

Si la inflamación de la encía no se trata, las bacterias avanzan. Bajan por debajo de la línea de la encía. Se meten entre la encía y el diente, en un espacio que se llama bolsa. Y ahí empiezan a destruir el hueso que sostiene los dientes.

Esto ya no se revierte solo con cepillado. El hueso que se pierde no vuelve a crecer por sí mismo. Y una vez que el hueso baja, el diente pierde soporte. Empieza a moverse. Primero poco — un movimiento que solo tú notas con la lengua. Después más. Hasta que masticar se vuelve difícil. Hasta que el diente duele. Hasta que un día se cae. O hay que sacarlo.

Y todo empezó con un poco de sangre en el cepillo.

Las señales que no debes ignorar

Voy a listar las señales en orden de gravedad. Mientras más abajo llegues reconociéndote, más urgente es que actúes.

Señales tempranas (todavía reversible):

Señales intermedias (la enfermedad está avanzando):

Señales graves (hay pérdida de hueso activa):

Si te reconoces en el primer grupo, estás a tiempo. Si te reconoces en el segundo o tercero, necesitas tratamiento pronto. No mañana. No "cuando tenga tiempo." Pronto.

Lo que hace que el riesgo sea mayor

La enfermedad de encías le puede pasar a cualquiera. Pero hay factores que la hacen más probable y más agresiva.

Fumar. El tabaco reduce la circulación de sangre en las encías. Eso hace dos cosas: oculta el sangrado — las encías de un fumador pueden estar muy enfermas sin sangrar mucho — y dificulta la cicatrización. Los fumadores pierden hueso más rápido y responden peor al tratamiento.

Diabetes. La diabetes mal controlada aumenta la inflamación en todo el cuerpo, incluyendo las encías. Y la relación va en ambos sentidos: la enfermedad de encías dificulta el control de la glucosa. Es un círculo que hay que romper tratando ambas cosas.

Genética. Algunas personas tienen mayor tendencia a la enfermedad de encías, incluso con buena higiene. Si tus papás perdieron dientes jóvenes por problemas de encías, tú tienes más riesgo. No significa que sea inevitable — significa que necesitas ser más cuidadoso.

Higiene deficiente. Si no te cepillas bien, si no usas hilo dental, si no vas a limpiezas profesionales — la placa se acumula, se endurece y se convierte en sarro. El sarro es una superficie rugosa donde las bacterias se pegan con más facilidad. Y el sarro no se quita con cepillo. Solo con limpieza profesional.

Estrés. El estrés debilita las defensas del cuerpo. Personas bajo estrés crónico tienen más riesgo de que la enfermedad de encías progrese.

Cambios hormonales. Embarazo, menopausia, ciertos medicamentos. Los cambios hormonales pueden hacer que las encías reaccionen más intensamente a la placa.

Qué se puede hacer — según la etapa

Si estás en la primera etapa

Una limpieza profesional — lo que comúnmente llaman "profilaxis" — retira la placa y el sarro que se acumularon. El dentista limpia arriba y debajo de la línea de la encía. Las bacterias se eliminan. La encía se desinflama.

Después, el trabajo es tuyo. Cepillado dos veces al día con técnica correcta. Hilo dental diario — sí, diario. Visitas de limpieza cada 6 meses. Con eso, la enfermedad se detiene.

Si estás en la segunda etapa

La limpieza normal no alcanza. Cuando hay bolsas profundas entre la encía y el diente — espacios donde las bacterias se esconden y el cepillo no llega — se necesita un tratamiento más profundo.

Se llama raspado y alisado. Se limpia la superficie de la raíz del diente por debajo de la encía, removiendo bacterias, sarro y tejido enfermo. Se hace con anestesia local. A veces en dos sesiones, a veces en cuatro, según cuántas zonas estén afectadas.

Después del raspado, las encías cicatrizan. Las bolsas se reducen. La inflamación baja. Pero necesitas controles frecuentes — cada 3 o 4 meses — para asegurar que la enfermedad no regrese.

Si estás en la tercera etapa

Cuando hay pérdida de hueso severa, dientes con mucha movilidad y bolsas muy profundas, puede ser necesaria cirugía de encías. El objetivo es limpiar zonas donde el raspado no alcanza, regenerar hueso cuando es posible, y crear condiciones para que puedas mantener la zona limpia.

Si algún diente ya perdió tanto soporte que no se puede salvar, hay que extraerlo. Y después evaluar cómo reemplazarlo. Puede ser con implantes, puentes o prótesis — dependiendo del caso.

La tragedia que se puede evitar

Esta es la parte que más me importa que entiendas.

La pérdida de dientes por enfermedad de encías es la causa más prevenible de perder dientes. Más que las caries. Más que los golpes. Más que cualquier otra cosa.

Porque la enfermedad de encías avisa. Sangra. Da señales durante meses, a veces años, antes de que el daño sea irreversible. Y en esas etapas tempranas, se trata con una limpieza y buenos hábitos. Nada más.

Pero la gente no actúa. Porque no duele. Porque creen que sangrar es normal. Porque le tienen miedo al dentista. Porque no tienen tiempo.

Y cuando llegan al consultorio con dientes que se mueven, con hueso perdido, con encías que supuran — el tratamiento es más complejo, más largo, más costoso. Y a veces ya es tarde para salvar ciertos dientes.

No quiero que eso te pase. Si tus encías sangran, actúa ahora. No esperes a que duela. Cuando la enfermedad de encías duele, significa que el daño ya es avanzado.

Cómo proteger tus encías cada día

No necesitas hacer nada extraordinario. Solo hacer lo básico, bien.

Cepíllate dos veces al día. Pero con técnica. El cepillo va inclinado hacia la encía, con movimientos suaves y cortos. No horizontales. No con fuerza. Suave pero constante.

Usa hilo dental una vez al día. El cepillo no limpia entre los dientes. La placa que se acumula ahí es la que más daño hace a las encías. El hilo dental la retira. Si no usas hilo, estás dejando el 30% de la superficie de tus dientes sin limpiar.

Ve a limpieza profesional cada 6 meses. Aunque no tengas síntomas. Aunque todo se vea bien. La limpieza profesional retira sarro que el cepillo no puede quitar y detecta problemas antes de que avancen.

Si fumas, busca ayuda para dejarlo. No te voy a juzgar. Pero sí te voy a decir que fumar multiplica el riesgo de perder dientes por enfermedad de encías. Y que dejar de fumar es una de las mejores cosas que puedes hacer por tu boca.

Preguntas frecuentes

¿Es normal que las encías sangren un poco al pasar el hilo dental?

Si hace mucho tiempo que no usas hilo dental, puede haber algo de sangrado los primeros días. Eso es la encía inflamada que está reaccionando. Pero si sigues usando hilo dental diariamente, el sangrado debería desaparecer en 1 a 2 semanas. Si no desaparece, necesitas evaluación profesional.

¿Se pueden salvar dientes que ya se mueven?

Depende de cuánto soporte queda. Si la movilidad es leve y todavía hay suficiente hueso, el tratamiento de encías puede estabilizar el diente. Si la movilidad es severa y el hueso se perdió en gran parte, puede que haya que extraer el diente y reemplazarlo. En la evaluación determinamos qué dientes se pueden salvar y cuáles no.

¿La enfermedad de encías es contagiosa?

Las bacterias que la causan se pueden transmitir entre personas — por ejemplo, entre parejas. Pero tener las bacterias no significa que vas a desarrollar la enfermedad. Depende de tu higiene, tu genética y otros factores de riesgo.

¿Los enjuagues bucales curan la enfermedad de encías?

No. Los enjuagues pueden ayudar a reducir bacterias como complemento del cepillado y el hilo dental. Pero no sustituyen la limpieza mecánica ni el tratamiento profesional. Si tus encías están enfermas, el enjuague solo no las va a curar.

¿La enfermedad de encías afecta la salud general?

Sí. Hay evidencia de relación entre la enfermedad de encías y problemas cardiovasculares, diabetes mal controlada, parto prematuro y otras condiciones. La inflamación crónica en la boca no se queda solo en la boca — afecta al resto del cuerpo.

No esperes a que duela

Si tus encías sangran, si notas que un diente se mueve, si llevas tiempo sin ir al dentista y sospechas que algo no anda bien — no lo dejes para después.

Ven a una evaluación. Revisamos tus encías, medimos las bolsas, tomamos radiografías y te decimos exactamente en qué etapa estás y qué necesitas. Si es temprano, el tratamiento es sencillo. Si ya avanzó, actuamos antes de que avance más.

Porque perder dientes por enfermedad de encías es una de las pocas tragedias dentales que se puede evitar por completo. Pero solo si actúas a tiempo.

Dr. Silvio Requena — Rehabilitación Oral, Clínica SOI

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