Dolor de cuello y mandíbula: por qué se afectan mutuamente

Dolor de cuello y mandíbula — especialista ATM Quito

Llevas días con el cuello duro y la mandíbula cargada

Estás sentado frente a la computadora. Llevas horas ahí. Te das cuenta de que tienes los hombros arriba, el cuello rígido y la mandíbula apretada. Te masajeas el cuello, giras la cabeza. Truena. Sientes alivio por treinta segundos. Y vuelve.

Eso pasa todos los días. A veces el dolor empieza en el cuello y sube a la mandíbula. A veces empieza en la quijada y baja al cuello. Y a veces no puedes saber dónde empieza uno y termina el otro.

Si esto te suena familiar, no eres el único. En mi consulta, calculo que 4 de cada 10 pacientes que llegan por problemas de la articulación de la mandíbula también traen dolor cervical. Y muchos ya fueron al traumatólogo, al fisioterapeuta, al quiropráctico — y nadie les ha revisado la mandíbula.

Voy a explicarte por qué estas dos zonas están tan conectadas y qué se puede hacer.

Qué pasa si sigues ignorando esta combinación

Lo que observo en consulta tiene un patrón claro. El paciente que llega con dolor cervical y mandibular leve, lo deja pasar. Se acostumbra. Se compra una almohada nueva, toma ibuprofeno, se pone compresas calientes.

En 3-4 meses el dolor se vuelve diario. Los músculos del cuello y la mandíbula entran en un ciclo de tensión que se retroalimenta: el cuello tenso aprieta la mandíbula, la mandíbula tensa carga el cuello. Empiezan los dolores de cabeza. La apertura de la boca se reduce. Lo que se resolvía con una férula y terapia muscular de 4-6 semanas, ahora requiere meses de tratamiento combinado.

No es una emergencia. Pero ese ciclo de tensión no se rompe solo.

La conexión anatómica: por qué el cuello y la mandíbula se afectan

Tu mandíbula no funciona aislada. Los músculos que la mueven están conectados con los músculos del cuello a través de cadenas de tejido que van desde la quijada hasta los hombros.

Piensa en esto como una red de cuerdas. Cuando tensas una, las demás se ajustan para compensar. Si aprietas o rechinas los dientes toda la noche — lo que se conoce como bruxismo — los músculos del cuello se sobrecargan. Si tienes mala postura cervical todo el día, la mandíbula cambia su posición de reposo para compensar.

Hay un nervio que juega un papel central aquí. Es el nervio que controla la sensibilidad de la cara, la mandíbula y parte del cuello. Cuando la articulación de la mandíbula — la ATM, o articulación temporomandibular — se inflama, ese nervio puede transmitir dolor hacia el cuello, y viceversa. Por eso a veces no puedes distinguir dónde empieza la molestia.

La postura: el eslabón que casi nadie ve

Hay algo que les digo a mis pacientes y casi siempre los sorprende. La posición de tu cabeza cambia la posición de tu mandíbula.

Cuando pasas horas con la cabeza adelantada — mirando el celular, la laptop, manejando — los músculos de la parte de atrás del cuello se acortan. Eso jala la mandíbula hacia atrás y hacia arriba. La parte de la mandíbula que conecta con el cráneo queda comprimida contra un pequeño disco que sirve de amortiguador dentro de la articulación. Así, todo el día.

Multiplica eso por meses. Por años. La articulación se inflama. El disco se desplaza. Aparecen los chasquidos. Aparece el dolor.

No estoy diciendo que la mala postura sea la única causa. Pero en mi experiencia, es el factor que más se pasa por alto.

Las causas más comunes del dolor cervical y mandibular

Bruxismo nocturno

El más frecuente. Aprietas o rechinas los dientes mientras duermes. El músculo principal de la mandíbula trabaja toda la noche generando hasta 90 kilos de fuerza. Los músculos del cuello se tensan para estabilizar la mandíbula. Te despiertas con el cuello agarrotado y la quijada cansada. Si esto te pasa, revisa también estos ejercicios para relajar la mandíbula.

Disfunción de ATM

Si la articulación de la mandíbula tiene inflamación, si el disco que amortigua el movimiento se salió de su lugar o si hay desgaste, el dolor se extiende. A la mandíbula, al oído, a la sien — y al cuello. Lo he visto cientos de veces: el paciente trata el cuello sin resultado porque el origen está en la articulación temporomandibular.

Estrés y tensión muscular crónica

El estrés no se queda en la mente. Se deposita en el cuerpo. Y los dos lugares donde más se acumula tensión muscular son el cuello y la mandíbula. Muchas personas aprietan los dientes durante el día sin darse cuenta — en el tráfico, en reuniones de trabajo, concentrados en una pantalla. Eso genera una tensión muscular permanente en toda la zona. He escrito más sobre esta conexión en bruxismo y estrés.

Traumatismo cervical previo

Un golpe fuerte en el cuello por accidente de auto, una caída, un golpe deportivo. A veces el dolor mandibular no aparece inmediatamente — aparece semanas o meses después, cuando la compensación muscular falla.

Cómo diferenciar si el problema es el cuello o la mandíbula

Esto es algo que evalúo en consulta, pero hay pistas que te orientan.

Si el dolor empieza al despertar: probablemente es bruxismo. La mandíbula trabajó toda la noche y el cuello pagó las consecuencias.

Si el dolor empieza al final del día: probablemente es postura. Acumulaste tensión durante horas y el cuello arrastró a la mandíbula.

Si el dolor viene con chasquido en la mandíbula o dificultad para abrir la boca: es probable que la articulación de la mandíbula esté involucrada y necesite evaluación.

Si ya te trataron el cuello y no mejoró: hay que revisar la mandíbula. Así de directo.

La realidad es que en muchos casos coexisten los dos problemas. No es uno u otro — es la combinación lo que mantiene el dolor. Si quieres una guía más completa sobre por qué duele la mandíbula y sus causas principales, ahí detallo las ocho más frecuentes.

Cómo se evalúa y se trata

La evaluación

Cuando un paciente llega con dolor de cuello y mandíbula, hago un examen de la ATM que toma 20-30 minutos. Reviso cómo abre y cierra la boca, toco los músculos de la mandíbula y del cuello buscando puntos de dolor, escucho la articulación, evalúo la postura de cabeza y cuello. Si necesito más información, pedimos una imagen de la articulación. Todo es indoloro.

Lo que busco es identificar qué porcentaje del dolor viene de la articulación, qué porcentaje de los músculos y qué porcentaje de la postura. Porque el tratamiento cambia según la proporción.

El tratamiento

Para la mayoría de estos casos, el tratamiento combina tres cosas:

Férula oclusal — una placa que se usa para dormir. Si hay bruxismo o compresión de la articulación, esta placa reposiciona la mandíbula y reduce la carga sobre la articulación y los músculos. Se hace a tu medida, toma una o dos citas, y la usas para dormir. Los pacientes notan cambio en las primeras 2-3 semanas.

Terapia muscular dirigida. Trabajo sobre los nudos de tensión específicos — tanto en músculos de la mandíbula como del cuello. Es un tratamiento con las manos, sin agujas ni cirugía. La frecuencia depende de cada caso: puede ser semanal al inicio y luego quincenal.

Corrección postural. Te enseño ajustes concretos para tu puesto de trabajo, tu forma de dormir y tus hábitos diarios. Parece menor, pero corregir la posición de la pantalla y la almohada cambia la ecuación a largo plazo.

En casos más complejos — cuando hay daño en la articulación o el disco se ha movido de su lugar — se agregan otras opciones. Pero la mayoría de pacientes con dolor cervical y mandibular mejora con este enfoque combinado en 4-8 semanas.

Lo que me dicen los pacientes después del tratamiento

Hay una frase que escucho mucho: "Doctor, no sabía que se podía vivir sin este dolor." Suena exagerado, pero cuando llevas meses — a veces años — con el cuello duro y la mandíbula cargada, te acostumbras. Lo asumes como normal.

Recuerdo una paciente contadora de 38 años que llegó después de dos años de dolor cervical crónico. Había gastado en fisioterapia, masajes, almohadas ortopédicas. Todo le daba alivio temporal. Le revisé la mandíbula: la ATM izquierda estaba comprimida y el músculo principal de la mandíbula estaba completamente agarrotado. Con férula y terapia muscular, en 6 semanas el dolor cervical que "nada quitaba" se fue. No fue magia — fue tratar el origen correcto.

Eso es lo que más me gusta de estos casos. Cuando das con la causa real, el alivio es rápido y duradero.


Preguntas frecuentes

¿El dolor de cuello puede causar dolor de mandíbula?

Sí. Los músculos del cuello y de la mandíbula están conectados por los mismos nervios y las mismas cadenas de tejido. Una tensión prolongada en el cuello puede cambiar la posición de la mandíbula y generar dolor en la zona de la ATM.

¿Cómo saber si mi dolor de cuello está relacionado con la mandíbula?

Si el dolor cervical no mejora con tratamiento convencional (fisioterapia, antiinflamatorios), si se acompaña de chasquido mandibular, dolor al masticar o dolor al despertar, es muy probable que la mandíbula esté involucrada. Una evaluación de ATM de 20-30 minutos lo confirma o lo descarta.

¿Una férula oclusal puede mejorar el dolor de cuello?

En muchos casos, sí. Si el dolor cervical se origina en bruxismo o disfunción de ATM, la férula reduce la carga muscular sobre toda la zona — mandíbula y cuello. Muchos pacientes reportan mejoría cervical en las primeras 2-3 semanas de uso.

¿Necesito ir al traumatólogo o al especialista en ATM?

Depende del caso. Mi recomendación: si ya fuiste al traumatólogo y no mejoró, o si tienes síntomas mandibulares además del dolor cervical, agenda una evaluación de ATM. A veces el problema es articular, a veces muscular, a veces los dos — pero si no evalúas la mandíbula, puedes estar tratando solo la mitad del problema.


Si llevas semanas con dolor de cuello y mandíbula que no cede — o si ya probaste de todo para el cuello y nada funciona — hazte revisar la ATM. Una evaluación toma media hora, no duele, y te da respuestas claras. A veces la solución lleva meses buscándose en el lugar equivocado. Revisemos si la mandíbula es la pieza que falta.

Este artículo es informativo y no reemplaza una consulta profesional. Cada caso requiere evaluación individual.

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