Dolor en la cara sin razón aparente: cuando la ATM es la causa invisible
Hace unas semanas llegó a mi consulta una mujer de 38 años. Contadora. Llevaba cinco meses con un dolor difuso en el lado izquierdo de la cara que no podía describir bien. "No es como un dolor de muela, doctor. Es como una presión constante, desde la sien hasta la quijada. A veces baja al cuello." Ya había pasado por su médico general, un otorrino y un neurólogo. Le hicieron resonancia de cráneo. Análisis de sangre. Todo normal. Le recetaron analgésicos. El dolor seguía.
Cuando la examiné, en menos de diez minutos encontré lo que nadie había buscado: la articulación temporomandibular izquierda — la que conecta la mandíbula con el cráneo, justo delante del oído — estaba inflamada, los músculos profundos de la mandíbula estaban agarrotados, y la mandíbula desviaba al abrir la boca. Tenía un problema de ATM que le estaba generando dolor en toda la mitad de la cara, aunque el origen estaba en la mandíbula.
Su caso no es raro. Es el caso típico.
Lo que pasa cuando nadie encuentra la causa del dolor facial
El problema con el dolor de cara sin diagnóstico es que la gente aprende a convivir con él. Toma ibuprofeno. Se acostumbra. Piensa que "ya se le va a pasar". Y mientras tanto, la articulación sigue deteriorándose.
Lo que veo en consulta tiene una progresión clara. El paciente que llega con dolor difuso en la cara y lo ignora seis meses, regresa con el dolor más intenso y más frecuente. Los músculos que estaban agarrotados empiezan a formar nudos de tensión que disparan dolor hacia el ojo, la sien, el oído. Lo que era una molestia llevadera se convierte en algo que interfiere con el trabajo, el sueño, la concentración.
Y el tratamiento que al inicio hubiera sido sencillo — una placa para dormir, terapia muscular, ajustes en hábitos — ahora necesita más tiempo, más sesiones, más paciencia. No digo esto para asustarte. Lo digo porque lo he visto cientos de veces en más de 30 años de práctica.
Por qué la ATM puede doler en toda la cara
La articulación temporomandibular está ubicada justo delante de cada oído. Pero su influencia no termina ahí. La zona de la ATM es una encrucijada nerviosa y muscular. El nervio trigémino — que es el nervio principal de la sensibilidad de toda la cara — pasa exactamente por esa zona. Los músculos de la masticación se conectan con la sien, con la base del cráneo, con el cuello.
Cuando la ATM tiene un problema — inflamación, una pieza interna que se salió de lugar, desgaste — el dolor no siempre se queda localizado en la articulación. Se irradia. Y eso confunde a todo el mundo: al paciente, al médico general, al neurólogo.
Las zonas donde más se siente el dolor referido de la ATM
El dolor de ATM puede manifestarse en lugares que parecen no tener nada que ver con la mandíbula:
- La sien, como una banda de presión que aprieta. Muchos pacientes lo confunden con migraña por estrés
- Detrás del ojo, con una sensación de presión profunda. Eso los lleva al oftalmólogo, que no encuentra nada
- El oído. Dolor dentro del oído sin infección. El otorrino revisa y dice "el oído está perfecto"
- La mejilla y el pómulo. Una molestia que parece sinusitis pero no hay congestión
- La quijada misma, que duele al masticar o al despertar. Ese es el más obvio, pero no siempre está presente
Si te suena familiar la combinación de dolor de oído y mandíbula, es porque esos dos síntomas casi siempre vienen del mismo lugar.
Por qué los estudios salen "normales"
Esto es algo que les explico mucho a mis pacientes. Una resonancia de cráneo busca tumores, daños en los nervios, problemas de circulación. No está diseñada para evaluar la articulación temporomandibular. Una tomografía estándar tampoco. Los análisis de sangre descartan enfermedades generales del cuerpo. Pero ninguno de esos exámenes evalúa la función de la ATM — cómo abre, cómo cierra, si las piezas internas están en su sitio, si los músculos están agarrotados.
Para eso se necesita un examen clínico específico de la articulación. Tocar los músculos uno por uno buscando dolor. Escuchar la articulación con estetoscopio. Revisar la mordida. Eso es lo que hacemos en la consulta de ATM, y eso es lo que generalmente falta en el recorrido médico del paciente.
Cómo saber si tu dolor facial viene de la ATM
No puedo diagnosticarte por internet. Eso sería irresponsable. Pero hay señales que orientan bastante:
Tu dolor tiene relación con la mandíbula si:
- Empeora al masticar, al bostezar o al hablar mucho rato
- Es peor en la mañana al despertar (señal de que aprietas o rechinas los dientes mientras duermes)
- Cambia de intensidad durante el día — no es constante como una migraña clásica
- Se acompaña de clic o tronido en la mandíbula al abrir la boca
- Sientes la quijada cansada, como si hubieras estado masticando chicle por horas
Hay más probabilidad de que sea ATM si:
- Ya te revisaron oído, cabeza y cuello y todo salió normal
- Los analgésicos ayudan temporalmente pero el dolor siempre regresa
- Notas que aprietas los dientes durante el día cuando estás concentrado o estresado
- Tienes dientes desgastados, astillados o sensibles sin causa aparente
Si te interesa entender por qué puede doler la mandíbula en distintas situaciones, ahí profundizo más en las causas.
Lo que hago en la evaluación — y por qué no duele
La evaluación de ATM es un examen clínico. No requiere anestesia, no duele, no necesita preparación especial.
Primero te pido que abras y cierres la boca varias veces. Observo si la mandíbula desvía, si se traba, si hay limitación. Después toco los músculos de la cara y el cuello uno por uno — los de la mandíbula, los de la sien, los que están más profundos, los del cuello. Estoy buscando puntos de dolor, músculos agarrotados, diferencias entre un lado y otro. Escucho la articulación con un estetoscopio para saber si hay clic, un ruido como de arena, o silencio.
Reviso tu mordida. Reviso el desgaste de tus dientes. Si necesito ver la articulación por dentro, pedimos una imagen específica — una resonancia de ATM o una tomografía en 3D de la zona, que son estudios dirigidos a esa articulación. No una resonancia general de cráneo.
Todo esto toma 20-30 minutos. Sales sabiendo qué tienes. Si encuentras más detalles sobre hormigueo o adormecimiento en la cara, eso también puede estar relacionado.
El tratamiento: cómo se resuelve el dolor facial por ATM
El tratamiento depende de lo que encuentre en la evaluación. No hay una receta única. Pero los casos más frecuentes que veo siguen un patrón:
Fase 1 — Alivio del dolor (semanas 1-3): Una placa que se usa para dormir y que descarga la articulación durante la noche. Terapia muscular para aflojar los músculos que están generando el dolor hacia otras zonas de la cara. Indicaciones sobre hábitos: postura, tipo de alimentos, manejo del estrés.
Fase 2 — Estabilización (semanas 3-8): Ajustes en la férula según la respuesta. Ejercicios de movilidad mandibular. En muchos casos, a esta altura el dolor ya bajó un 60-70%.
Fase 3 — Mantenimiento: Según el caso, puede ser simplemente usar la férula de noche y mantener los hábitos. Casos más complejos requieren seguimiento por algunos meses. Pero la gran mayoría de pacientes con dolor facial por ATM mejora sin cirugía, solo con tratamiento.
Si no tienes claro qué especialista buscar para este tipo de problema, ahí te explico cómo funciona la ruta de diagnóstico.
Lo que me dicen los pacientes después del tratamiento
La contadora que mencioné al inicio volvió a las cuatro semanas. Me dijo algo que escucho frecuentemente: "Doctor, no me había dado cuenta de cuánto me afectaba el dolor hasta que dejé de tenerlo." Llevaba meses adaptándose — trabajando con dolor, durmiendo mal, tomando pastillas. Cuando el dolor se fue, sintió que le habían devuelto energía que no sabía que había perdido.
Eso es lo más común que reportan los pacientes: no solo la ausencia del dolor, sino todo lo que viene con ella. Concentrarse mejor. Dormir completo. No despertar ya pensando en si hoy va a ser un día de dolor fuerte o de dolor leve.
Preguntas frecuentes
¿Puede la ATM causar dolor en toda la cara?
Sí. La ATM tiene conexión directa con el nervio principal de la cara, que lleva sensibilidad a toda la zona. Un problema en la articulación o en los músculos de la mandíbula puede generar dolor que se siente en la sien, el ojo, el oído, la mejilla y el cuello, aunque el origen esté en otro lugar. Es una de las causas que más se pasan por alto en el dolor facial que no se va.
¿Por qué mi dolor facial empeora con el estrés?
El estrés activa los músculos de la masticación. Cuando estás tenso, aprietas los dientes — muchas veces sin darte cuenta. Esa tensión muscular sostenida inflama la articulación y genera dolor que se irradia a la cara. Por eso muchos pacientes notan que el dolor fluctúa con sus niveles de estrés.
¿Cómo diferencio si mi dolor es migraña o ATM?
La migraña clásica suele venir con señales visuales antes del dolor — como luces o manchas —, náuseas y sensibilidad a la luz. El dolor de ATM suele empeorar al masticar, se acompaña de tronidos en la mandíbula y es más intenso al despertar. Dicho eso, a veces coexisten. Un examen específico de la articulación es la forma más confiable de saber si la ATM está involucrada.
¿Cuánto tiempo tarda en mejorar el dolor facial por ATM?
Los casos moderados mejoran en 3-4 semanas con férula y terapia muscular. Casos crónicos que llevan meses de evolución pueden necesitar 2-3 meses para una mejoría completa. Lo que sí veo consistentemente es que el alivio empieza desde las primeras semanas de tratamiento.
¿Es necesario hacerse estudios de imagen para el diagnóstico?
No siempre. El examen clínico es suficiente para diagnosticar la mayoría de casos. Pido imagen cuando necesito ver si una pieza interna de la articulación se movió de su lugar, o si hay desgaste en los huesos de la articulación. La imagen complementa el diagnóstico, no lo reemplaza.
Si llevas semanas o meses con dolor en la cara y nadie ha encontrado la causa, pide que te evalúen la ATM. No es un examen complicado, toma media hora, y te da la respuesta que probablemente llevas tiempo buscando.
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