¿Duele ponerse un implante dental? Mitos y realidad
El miedo que te frena
Te dijeron que necesitas un implante. Sabes que es la mejor opción. Te lo explicaron, lo investigaste, tal vez hasta te pasaron el presupuesto. Pero no has dado el paso. Y la razón — la razón que a veces ni te atreves a decir en voz alta — es que te da miedo el dolor.
Te imaginas un taladro metiendo un tornillo en el hueso de tu mandíbula. Te imaginas una cirugía larga, sangre, dolor intenso. Te imaginas días sin poder comer, sin poder dormir del dolor. Tal vez alguien te contó su "historia de terror" con un implante y eso te terminó de convencer de que no quieres pasar por eso.
Entiendo el miedo. Lo veo todas las semanas. Pacientes que llevan meses — algunos años — posponiendo el implante por miedo al dolor. Que prefieren vivir con el espacio vacío, con la prótesis que se mueve, con la incomodidad diaria, antes que enfrentar lo que imaginan que es el proceso.
Te voy a contar lo que realmente se siente. No lo que imaginas. No lo que te contaron. Lo que pasa de verdad, basado en lo que veo y en lo que mis pacientes me reportan después.
Durante la cirugía: lo que sientes
La pregunta directa: ¿duele la cirugía de implante?
La respuesta directa: no.
La anestesia que se usa para poner un implante es la misma que te ponen para una calza, para sacar una muela, para cualquier procedimiento dental. No es anestesia general — no te duermen. Estás despierto, consciente, pero la zona donde se trabaja está completamente dormida. No sientes dolor.
Lo que sí sientes: presión. Vibración. El sonido del instrumental. Sabes que algo está pasando en tu boca. Pero no duele. Es una sensación extraña — sentir movimiento sin dolor — y a algunos pacientes les incomoda más la idea de lo que está pasando que lo que realmente sienten.
El momento peor de todo el procedimiento — y te lo digo con honestidad — es la inyección de la anestesia. Ese pinchazo en la encía que dura unos segundos. Después de eso, nada. He tenido pacientes que se quedan dormidos durante la cirugía de lo relajados que estaban.
¿Cuánto dura? Un implante simple toma entre 20 y 40 minutos. Menos que una endodoncia. Menos que muchas calzas complicadas. Los pacientes casi siempre se sorprenden de lo rápido que fue.
Si tienes mucha ansiedad, existen opciones para manejarlo. Desde técnicas de relajación hasta sedación consciente — un medicamento que te relaja profundamente sin dormirte del todo. Estás tranquilo, el tiempo pasa rápido, y cuando terminamos muchos pacientes dicen "¿ya acabó?"
Después de la cirugía: día por día
Aquí es donde las expectativas y la realidad más se separan. La mayoría de pacientes espera días de dolor fuerte. Lo que veo en la práctica es muy distinto.
Las primeras horas
La anestesia se pasa entre una y tres horas después de la cirugía. Ahí empieza la molestia. No dolor agudo — molestia. Una presión en la zona, como cuando te sacan una muela. La encía está sensible. El área se siente hinchada.
Antes de que se pase la anestesia ya tomas el antiinflamatorio y el analgésico que te receto. Eso controla la molestia antes de que aparezca. La clave es no esperar a que duela para tomar la pastilla — anticiparse.
Día 1
La hinchazón empieza a notarse. Puede haber algo de coloración morada en la encía o la mejilla — es normal, es la respuesta del cuerpo a cualquier cirugía menor. La molestia está presente pero controlada con la medicación.
La mayoría de mis pacientes trabajan al día siguiente de la cirugía. No es que estén perfectos — pero la molestia no les impide funcionar. Si tu trabajo es de oficina, puedes ir. Si haces trabajo físico pesado, te recomiendo un par de días de descanso.
Comes alimentos blandos del lado que no se operó. Yogur, sopa tibia, puré, arroz blando. Nada caliente ni duro en la zona del implante.
Días 2 y 3
La hinchazón alcanza su punto máximo entre el segundo y tercer día. Esto asusta a algunos pacientes — "Doctor, se me hinchó más que ayer" — pero es completamente normal. Es la respuesta natural del cuerpo. Después del tercer día empieza a bajar.
La molestia va disminuyendo. Muchos pacientes ya reducen la medicación para el dolor al segundo día. Algunos ya no la necesitan.
Días 4 a 7
La hinchazón baja notablemente. La encía empieza a verse mejor. La molestia es mínima o ya no existe. Puedes comer más variado, todavía evitando cosas duras en la zona operada.
Si hay puntos de sutura, se retiran entre el día 7 y el 14. Quitarlos no duele — es un tirón suave y rápido.
Después de la primera semana
La vida vuelve a la normalidad. La zona se sigue cicatrizando por dentro — el hueso está abrazando el implante — pero por fuera ya no hay molestia, no hay hinchazón, comes normal.
Lo que más escucho de los pacientes en el control de la primera semana es alguna versión de esto: "Doctor, yo pensé que iba a ser mucho peor."
La comparación que más ayuda
En mi experiencia, la mejor manera de tranquilizar a alguien sobre el dolor del implante es compararlo con algo que ya conoce.
Versus una extracción: La mayoría de pacientes que se han sacado una muela y después se pusieron un implante dicen que la extracción fue peor. La extracción implica sacar algo que está fijo — jalar, hacer palanca. El implante implica colocar algo — se prepara el espacio con cuidado, se pone el tornillo. Es menos traumático para el hueso y los tejidos.
Versus una endodoncia larga: Una endodoncia puede tomar una hora o más con la boca abierta, con instrumentos dentro del diente, a veces con molestias a pesar de la anestesia. El implante es más corto y, por lo general, más cómodo durante el procedimiento.
Versus vivir sin el diente: Y esta es la comparación que realmente importa. La incomodidad de tres o cuatro días de recuperación versus meses o años de no poder masticar bien, de taparse la boca al sonreír, de usar una prótesis que se mueve. Cuando lo pones en perspectiva, esos días de molestia son un precio menor.
Cómo manejamos el dolor
No te dejamos a la deriva con el dolor. Hay un protocolo claro.
Antes de la cirugía te doy instrucciones de lo que vas a tomar y cuándo. Preparamos la medicación para que la tengas lista.
Inmediatamente después tomas antiinflamatorio y analgésico. En la mayoría de casos es ibuprofeno o un medicamento similar, más un analgésico si lo necesitas. No son medicamentos fuertes ni peligrosos. Son los mismos que tomarías por un dolor de cabeza severo.
Los primeros dos días sigues el esquema: una pastilla cada cierto número de horas, seas o no que duela. Anticipar es más efectivo que reaccionar.
Después del tercer día la mayoría de pacientes ya solo toma algo si siente molestia. Muchos ya no necesitan nada.
Hielo. Los primeros dos días, aplicar frío en la mejilla — 15 minutos sí, 15 minutos no — reduce la hinchazón y la molestia. Es simple pero efectivo.
Lo que NO debes hacer: fumar, tomar alcohol, hacer ejercicio intenso, enjuagarte la boca con fuerza, comer cosas duras o calientes del lado operado, escupir con fuerza, usar pajilla. Todo esto puede afectar la cicatrización o aumentar la hinchazón.
Cuándo sí deberías preocuparte
Las complicaciones son raras, pero quiero que sepas qué vigilar. No para asustarte — para que puedas distinguir lo normal de lo que necesita atención.
Normal: hinchazón que aumenta hasta el día 3 y después baja. Molestia que mejora con medicación. Algo de coloración morada en la encía o la mejilla. Un sabor raro en la boca los primeros días. Dificultad para abrir mucho la boca los primeros dos días.
Consulta conmigo si: el dolor aumenta después del tercer día en vez de disminuir. La hinchazón sigue creciendo después del cuarto día. Sale pus o un líquido con mal olor de la zona. Tienes fiebre. El sangrado no se detiene después de las primeras horas. Sientes que el implante se mueve.
Estas señales pueden indicar infección o un problema con la cicatrización. Son poco frecuentes — menos del 3-5% de los casos — y se resuelven cuando se atienden a tiempo. La clave es no quedarte callado. Si algo no te parece normal, llámame.
Lo que realmente frena a la gente
Después de quince años haciendo implantes, tengo algo claro: el dolor real del procedimiento no es lo que frena a la gente. Lo que frena es el dolor imaginado.
El cerebro construye una versión del procedimiento que es mucho peor que la realidad. Mezcla historias que escuchó, videos que vio, experiencias pasadas en el dentista que fueron dolorosas. Y esa película mental se vuelve más real que los hechos.
Lo que veo es esto: el paciente llega a la cita de cirugía tenso, nervioso, a veces temblando. Se pone la anestesia. Se hace el implante. Termina. Y la frase que más escucho cuando se levanta de la silla es: "¿Eso fue todo?"
No te digo que es un paseo. Es un procedimiento quirúrgico menor. Hay molestia después. Hay unos días de cuidados. Pero la brecha entre lo que la gente imagina y lo que realmente pasa es enorme. Y esa brecha es la que te tiene posponiendo la solución que necesitas.
Lo que viene después de esos días
Pasas tres días de molestia manejable. Después de una semana, ya casi ni te acuerdas. Y unos meses después — cuando el implante ya cicatrizó y tienes tu diente nuevo puesto — muerdes una manzana. Comes carne sin pensarlo. Sonríes sin calcular. Y te preguntas por qué esperaste tanto.
Una paciente me dijo algo que se me quedó: "Si hubiera sabido que era así, me lo hubiera puesto hace cinco años. Perdí cinco años de comer bien y sonreír tranquila por miedo a tres días de molestia."
Tres días de molestia versus años de incomodidad. Cuando lo ves así, la decisión se vuelve más clara.
Preguntas frecuentes
¿Se puede poner un implante sin sentir absolutamente nada?
Con la anestesia local estándar no sientes dolor. Si quieres no sentir ni la presión ni ser consciente del procedimiento, la sedación consciente te lleva a un estado de relajación profunda donde el tiempo pasa rápido y casi no recuerdas la cirugía. Es una opción para pacientes con mucha ansiedad.
¿El dolor es peor si me ponen más de un implante?
No proporcionalmente. Poner dos implantes no duele el doble que poner uno. El procedimiento toma más tiempo, pero la anestesia cubre toda la zona igual. La molestia posterior puede ser ligeramente mayor porque la zona operada es más amplia, pero la diferencia no es tan grande como la gente espera.
¿Puedo tomar mis medicamentos normales antes de la cirugía?
Depende de cuáles. La mayoría de medicamentos se siguen tomando normalmente. Pero algunos — como anticoagulantes o ciertos medicamentos para la presión — necesitan ajuste previo. Por eso te pido tu historial médico completo antes de operar. Si tomas algún medicamento, me lo dices y yo te indico si hay que modificar algo.
¿Qué pasa si tengo mucho miedo al dentista en general?
Es más común de lo que crees. Muchos de mis pacientes con implantes le tenían miedo al dentista desde antes. Lo que hago es explicarte cada paso antes de hacerlo. No hay sorpresas. Si en cualquier momento te sientes incómodo, paras, me dices, y seguimos cuando estés listo. La sedación también es una herramienta para pacientes con fobia dental. No tienes que sufrir tu miedo — se puede manejar.
Si el miedo al dolor es lo que te tiene posponiendo tu implante, te invito a que vengas a una consulta en la clínica SOI en Quito. No es la cita de cirugía — es una conversación. Te explico el procedimiento con detalle, te cuento qué esperar, contestamos todas tus preguntas. Para una visión completa del proceso, puedes leer la guía completa de implantes dentales. Muchos pacientes me dicen que después de esa primera cita, el miedo se reduce a la mitad. Y después de la cirugía, desaparece del todo.
Este artículo es informativo y no reemplaza una consulta profesional. Cada caso requiere evaluación individual.
Tu sonrisa merece lo mejor
Agenda una cita de valoración y descubre el tratamiento ideal para ti. Sin compromiso.