Me duele la mandíbula después de ir al dentista: ¿es normal?

Me duele la mandíbula después de ir al dentista — especialista ATM Quito

La boca abierta dos horas

Fuiste al dentista por un tratamiento de conducto. O por una extracción. O por varias calzas que llevaban tiempo pendientes. El procedimiento salió bien. Pero la boca estuvo abierta mucho rato. Una hora. Hora y media. Tal vez más.

Saliste del consultorio y la mandíbula estaba tiesa. Intentaste cerrar la boca normalmente y la sentiste rara. Dura. Adolorida. Al día siguiente, abrir la boca para comer duele. Bostezar duele. Hasta hablar mucho duele.

Y ahora te preguntas: eso es normal, o me pasó algo.

La respuesta corta: depende de cuánto dure, qué tan intenso sea, y si tenías problemas de mandíbula antes de ir al dentista. Voy a explicarte la diferencia entre la molestia esperable y la señal de que algo necesita atención.

Lo esperable vs. lo que debe preocuparte

Lo esperable: dolor muscular pasajero

Cuando mantienes la boca abierta mucho tiempo — más de 30-40 minutos de forma sostenida — los músculos de la mandíbula se fatigan. Es igual que cualquier otro músculo del cuerpo: si mantienes el brazo levantado una hora, al bajarlo te va a doler.

Los músculos que abren la boca se estiran más allá de su posición de confort. Los músculos que cierran la boca se mantienen estirados en una posición que no es natural. Cuando finalmente cierras la boca, todo está agarrotado.

Este tipo de dolor tiene características claras. Es difuso — se siente en "la mandíbula," no en un punto específico. Empeora al abrir la boca o al masticar algo duro. Mejora con calor húmedo y con descanso. Y desaparece en 2 a 4 días.

Si esto es lo que sientes: es normal. No te pasó nada permanente. Los músculos se recuperan solos con descanso mandibular — dieta blanda, no masticar chicle, no abrir la boca de más.

La zona gris: dolor que dura más de lo esperado

Si el dolor de mandíbula después del dentista dura más de 4-5 días sin mejorar, o si va empeorando en vez de mejorar, algo más está pasando. Puede ser que el procedimiento dental exigió una apertura que la articulación no toleró bien.

Las articulaciones de la mandíbula tienen un rango de apertura cómoda. Cuando la boca se abre más allá de ese rango — y en el sillón del dentista esto es frecuente, especialmente para muelas de atrás — los tejidos que rodean la articulación se estiran. El disco que amortigua el movimiento puede deslizarse de su posición.

Si el disco se desplazó durante el procedimiento, vas a notar algo distinto: un chasquido que antes no tenías. O una sensación de que la mandíbula no cierra igual. O que al abrir, la mandíbula se desvía hacia un lado. Eso ya no es fatiga muscular. Eso es un cambio en la articulación que necesita evaluación.

La señal de alerta: no puedes abrir la boca

Si después del dentista no puedes abrir la boca más de uno o dos centímetros, o si la mandíbula se trabó y no puedes abrirla bien, eso necesita atención pronto. No es "que se pase solo." El disco de la articulación puede haberse desplazado de una forma que bloquea el movimiento.

Otros signos de alerta: dolor agudo frente al oído que no mejora con analgésicos, la sensación de que la mordida cambió después del procedimiento, o dolor que empeora cada día en vez de mejorar.

Por qué a algunas personas les pasa y a otras no

Dos pacientes pueden tener el mismo procedimiento dental, con la boca abierta el mismo tiempo, y uno sale sin molestias y el otro sale con la mandíbula hecha pedazos. La diferencia no está en el dentista ni en el procedimiento. Está en la articulación.

La articulación que ya estaba vulnerable

Muchas personas tienen problemas leves en la articulación sin saberlo. Un disco que se mueve un poco de más. Músculos tensos por bruxismo. Una articulación que truena pero que "no molesta."

Esa articulación funciona en su día a día. Pero está al límite. Cuando se la obliga a una apertura sostenida por una hora o más, cruza ese límite. El disco se desplaza. Los músculos entran en espasmo. Lo que era un problema silencioso se vuelve un problema con dolor.

No es culpa del dentista. Es una articulación que estaba vulnerable y el procedimiento fue el detonante.

La apertura excesiva

La articulación tiene un límite de apertura cómoda. Más allá de ese límite, los tejidos se estiran y el disco puede deslizarse. Procedimientos que requieren la boca bien abierta por más de una hora — tratamientos de conducto, extracciones complicadas — pueden exceder ese límite.

La tensión previa

Si llegaste al dentista tenso — por miedo, por estrés — tus músculos ya estaban apretados antes de empezar. Agrégale una hora de boca abierta a músculos rígidos y tienes la combinación perfecta para que duelan.

Qué hacer en las primeras 48 horas

Si sales del dentista con la mandíbula adolorida, esto ayuda en la mayoría de los casos.

Calor húmedo. Una toalla mojada con agua caliente — no hirviendo — sobre las mejillas, 15 minutos, tres veces al día. El calor relaja los músculos agarrotados. Si el dolor es muy intenso las primeras horas, empieza con frío y cambia a calor después de 24 horas.

Dieta blanda. Durante 2-3 días, evita alimentos duros. Sopas, purés, arroz suave. No chicle. No carne dura. No frutos secos.

Movimiento suave. Abre y cierra suavemente, sin forzar, varias veces al día. El movimiento controlado ayuda más que la inmovilidad total. Pero si la boca no abre completamente, no la fuerces.

Analgésico si lo necesitas. Ibuprofeno o paracetamol. No es tratamiento — es alivio temporal mientras los músculos se recuperan.

Cuándo llamar al dentista

Si hiciste todo lo anterior y a los 4-5 días el dolor no mejora, llama a tu dentista y cuéntale. No para quejarte del procedimiento — para que sepa que la articulación de tu mandíbula no toleró bien la apertura prolongada.

Si aparecen estos síntomas, no esperes los 4-5 días:

Cualquiera de esos signos sugiere que la articulación se vio afectada más allá de la simple fatiga muscular. Y mientras antes se evalúe, más fácil es resolverlo.

Cómo hablar con tu dentista sobre tu mandíbula

Si sabes que tu mandíbula es sensible — si truena al abrir, si te han dicho que tienes bruxismo, si alguna vez te dolió la mandíbula — díselo a tu dentista ANTES del procedimiento. No después.

Un dentista que sabe que tienes la articulación vulnerable puede hacer varias cosas:

Dividir el procedimiento en dos citas más cortas en vez de una larga. Usar un apoyabocas que mantenga la boca abierta sin esfuerzo muscular. Dar descansos cada 20-30 minutos para que los músculos se relajen y la articulación descanse. Limitar la apertura trabajando con una apertura más moderada.

La comunicación va en ambas direcciones. Tú le dices que tu mandíbula es sensible. El dentista toma precauciones.

Cuándo ver a un especialista en la articulación

Si después de una visita al dentista desarrollaste síntomas que no se resolvieron en una semana — dolor persistente, chasquidos nuevos, limitación para abrir, cambios en la mordida — una evaluación de la articulación te dice qué pasó y qué hacer.

La evaluación toma 30 minutos. El tratamiento suele ser con una placa para dormir que descarga la articulación, más ejercicios para recuperar la apertura. No requiere cirugía.

Lo que no conviene: esperar meses a que "se pase." Si el disco se desplazó o los tejidos se inflamaron, el tiempo solo no lo resuelve. Mientras más esperas, más difícil es regresar a la normalidad.

Lo que cambia con prevención y tratamiento oportuno

Un paciente de 42 años vino a consulta tres semanas después de un tratamiento de conducto largo — dos horas con la boca abierta. Desde ese día, la mandíbula no abría bien. Comía solo alimentos blandos. Tenía dolor del lado derecho frente al oído.

La evaluación mostró que el disco de la articulación derecha se había desplazado. Los músculos de ese lado estaban en espasmo. La apertura estaba limitada a 25 milímetros, cuando lo normal es 40-50.

Le puse férula, empezamos terapia muscular y ejercicios de apertura progresiva. A las dos semanas, el dolor había bajado a la mitad. A las cuatro semanas abría 35 milímetros sin dolor. A las ocho semanas, apertura completa.

Me dijo algo que resume lo que piensan muchos pacientes: "Si hubiera sabido que mi mandíbula era sensible, le habría pedido al dentista que parara a descansar cada rato. Nunca se me ocurrió que podía pedir eso."

Puedes pedirlo. Debes pedirlo. Y la próxima vez que vayas al dentista con un procedimiento largo, avísale antes que tu mandíbula necesita descansos. Esa conversación de 30 segundos puede ahorrarte semanas de dolor.


Preguntas frecuentes

¿Es normal que duela la mandíbula después de ir al dentista?

Es común y esperable después de procedimientos largos donde la boca estuvo abierta más de 30-40 minutos. El dolor muscular por fatiga se siente difuso en la mandíbula, empeora al abrir la boca, y mejora en 2-4 días con calor húmedo y dieta blanda. Si dura más de 5 días o viene con chasquidos nuevos, necesita evaluación.

¿El dentista pudo haberme dañado la mandíbula?

En la gran mayoría de los casos, no es que el dentista haya hecho algo mal. Lo que ocurre es que la apertura prolongada excede la capacidad de la articulación, especialmente si ya tenía vulnerabilidad previa. Es un efecto de la posición sostenida, no del procedimiento en sí.

¿Puedo tomar relajantes musculares?

Un relajante muscular puede ayudar los primeros días si la rigidez es severa. Pero debe ser indicado por un profesional — no te automediques. En la mayoría de los casos, calor húmedo, dieta blanda y movimiento suave son suficientes para la fatiga muscular. Si la rigidez no cede con esas medidas, necesitas evaluación.

¿Debo evitar ir al dentista si tengo problemas de mandíbula?

No. Los tratamientos dentales son necesarios y no deberían evitarse por miedo a la mandíbula. Lo que debes hacer es informar a tu dentista sobre tu condición antes del procedimiento. Con las precauciones adecuadas — descansos, apoyabocas, sesiones más cortas — puedes recibir cualquier tratamiento dental con mucho menor riesgo para la articulación.

¿Cuándo debo buscar a un especialista en ATM después de ir al dentista?

Si después de 5-7 días el dolor no mejora, si aparecieron chasquidos nuevos, si la boca no abre bien, o si la mordida se siente diferente. Esos signos indican que la articulación tuvo un cambio que va más allá de la fatiga muscular y que necesita evaluación y tratamiento específico.


Si te duele la mandíbula después de un procedimiento dental y llevas más de una semana sin mejoría, no esperes a que se pase solo. Una evaluación de la articulación te dice exactamente qué pasó y cómo resolverlo. En Quito, puedes agendar llamando al (02) 450 4997 o al 095 879 6332.

Este artículo es informativo y no reemplaza una consulta profesional. Cada caso requiere evaluación individual.

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