Dolor de mandíbula al despertar: por qué pasa y qué hacer

Dolor de mandíbula al despertar — especialista ATM Quito

Ocho de cada diez pacientes que llegan a mi consulta por mandíbula adolorida en la mañana tienen el mismo patrón: el dolor apareció de a poco, fue empeorando durante semanas, y ninguno sabe por qué. Esa estadística no la saqué de un libro. La saqué de más de 30 años atendiendo gente con este problema en Quito.

Tú buscaste esto porque te despertaste otra vez con la quijada dura, adolorida, como si hubieras estado masticando toda la noche. Puede que te duela también la cabeza, o los dientes, o el oído. Y no sabes si es algo grave o si simplemente dormiste mal.

Voy a explicarte qué está pasando, por qué pasa justo al despertar y qué se puede hacer para que dejes de empezar el día así.

Qué le pasa a tu mandíbula mientras duermes

Cuando duermes, pierdes el control consciente sobre los músculos de la mandíbula. Tu cerebro sigue activo. Y en muchas personas — más de las que te imaginas — esa actividad se traduce en apretar o rechinar los dientes durante horas.

Eso se llama bruxismo nocturno.

El músculo principal de la mandíbula — el masetero — puede generar hasta 90 kilos de fuerza al apretar. Ahora piensa en eso: 90 kilos de presión sostenida sobre tus dientes y tu articulación, durante 4, 5, 6 horas cada noche. Sin descanso. Sin que te des cuenta.

Por eso te duele al despertar y no durante el día. El daño se acumula mientras duermes.

Las tres causas más frecuentes que veo en consulta

No todo dolor de mandíbula al despertar es bruxismo. Pero la mayoría sí. Estas son las tres causas que identifico con más frecuencia:

Bruxismo nocturno

Es la causa número uno. Lejos. Si te duele la mandíbula al despertar, lo primero que descarto — o confirmo — es que estés rechinando los dientes al dormir.

Las señales que me orientan rápido:

Muchos pacientes me dicen "pero yo no me doy cuenta de que rechino." Claro. Estás dormido. El 80% de bruxistas nocturnos no saben que lo son hasta que alguien les dice o un dentista les ve los dientes.

Trastorno de la ATM

La articulación temporomandibular — la ATM — es la bisagra que conecta tu mandíbula con el cráneo. Está justo delante de cada oído. Cuando esa articulación se inflama, se desgasta o tiene una pieza interna fuera de lugar, el dolor matutino aparece porque durante la noche los músculos se tensan tratando de compensar.

Lo que diferencia esto del bruxismo simple: además del dolor, sientes un clic al abrir la boca, la mandíbula se traba, o te cuesta abrir completamente. Si tienes alguno de esos síntomas, necesitas una evaluación de ATM.

Postura al dormir

Esta la subestiman todos. Dormir boca abajo o de lado con la mano bajo la quijada genera presión lateral sobre la articulación. Una noche no hace nada. Meses durmiendo así generan una inflamación constante que termina causando dolor cada mañana.

No es la causa más frecuente, pero cuando descarto bruxismo y ATM, la postura es lo siguiente que reviso.

Lo que pasa si no le pones atención

Esto lo digo sin ánimo de asustarte, pero sí con la honestidad de alguien que ha visto cientos de estos casos progresar.

El dolor de mandíbula al despertar tiene una progresión predecible cuando no se trata. Los primeros meses es solo molestia matutina — se pasa en una hora, te tomas un café y te olvidas. Después de 6 meses, el dolor empieza a durar más. Aparecen dolores de cabeza. Sensibilidad en los dientes.

Al año, el desgaste dental ya es visible. Los dientes se ven más cortos. El esmalte que se perdió no se regenera. La articulación que estuvo absorbiendo esa presión empieza a crujir, a doler.

Lo que hubiera necesitado 3-4 semanas de tratamiento con una placa para dormir ahora necesita meses de tratamiento de la articulación, arreglos en los dientes, a veces fisioterapia.

No es una emergencia. Pero el costo de ignorarlo siempre es mayor que el de atenderlo temprano.

Cómo saber si lo tuyo es bruxismo o algo más

En mi consulta, la evaluación sigue un orden específico. Te cuento cómo es para que sepas qué esperar.

Primero examino los dientes. Busco señales de desgaste: superficies brillantes donde el diente se aplanó, bordes de los dientes de adelante gastados, pequeñas grietas. Un ojo entrenado detecta bruxismo en 2 minutos mirando los dientes.

Después reviso los músculos con las manos. Los de la mandíbula, los de las sienes, los que están por dentro de la boca. Si están duros y acalambrados — y casi siempre lo están — el paciente salta cuando toco. Esa sensibilidad confirma que los músculos están trabajando de más durante la noche.

Luego reviso la articulación. Abrir, cerrar, mover a los lados. Escucho si hay clics o un sonido rasposo. Mido cuánto abre la boca. Lo normal son 40-45 milímetros. Si abre menos de 35, hay restricción.

Todo esto toma 20-30 minutos. No duele. Es un examen clínico tranquilo donde yo hago la mayor parte del trabajo y tú solo abres y cierras la boca.

Si necesito ver la articulación por dentro, pido una tomografía o una resonancia. Eso ya depende de lo que encuentre en el examen.

Tratamiento: qué funciona de verdad

La férula oclusal

Es el tratamiento más efectivo para el dolor de mandíbula al despertar por bruxismo. La férula oclusal es una placa transparente, hecha a medida de tu boca, que se usa para dormir.

Lo que hace es redistribuir la fuerza del apretamiento. En vez de que tus dientes soporten 90 kilos de presión en puntos concentrados, la férula distribuye esa fuerza de manera uniforme. Protege los dientes, relaja los músculos, y reduce la carga sobre la articulación.

La mayoría de pacientes me reportan mejoría en las primeras 2-3 semanas. No es magia. Es mecánica simple: le quitaste la causa del dolor.

Se hace en dos citas. En la primera tomo modelos de tu boca. En la segunda te la entrego ajustada. El proceso es completamente indoloro — es como hacerte una impresión dental y ya.

Terapia muscular y ejercicios

Cuando los músculos llevan meses duros y acalambrados, la férula sola no basta. Necesitas relajar esos músculos. Esto incluye ejercicios específicos de relajación mandibular, compresas tibias, y en algunos casos masajes y tratamiento con un fisioterapeuta.

Yo les enseño a mis pacientes una rutina de 5 minutos que hacen antes de dormir. Tres ejercicios. Toman menos tiempo que lavarte los dientes. Y marcan diferencia.

Ajuste de la mordida

Si la mordida está desalineada — los dientes no encajan donde deberían — eso alimenta el ciclo del bruxismo. A veces un ajuste mínimo, pulir medio milímetro de un punto donde un diente choca antes de tiempo, cambia todo. El cerebro deja de recibir la señal de que algo "no encaja" y los músculos se relajan.

No siempre aplica. Pero cuando aplica, los resultados son notables.

Qué puedes hacer esta noche antes de ir al especialista

Mientras consigues tu cita, hay cosas que ayudan:

Compresa tibia antes de dormir. Ponla sobre los músculos de la cara — a los lados de la mandíbula — durante 10 minutos. Relaja los músculos y reduce el apretamiento nocturno. No resuelve el problema, pero baja la intensidad.

Revisa tu postura al dormir. Trata de dormir boca arriba o de lado, pero sin presionar la quijada con la mano o la almohada. Si usas almohada, que no sea demasiado alta — eso angula el cuello y tensa la mandíbula.

La regla de los labios juntos, dientes separados. Durante el día, tu boca en reposo debería tener los labios cerrados pero los dientes ligeramente separados. Si notas que estás apretando durante el día, tienes bruxismo diurno también — y eso agrava el nocturno.

No mastiques chicle. Si te duele la mandíbula al despertar, lo peor que puedes hacer es darle más trabajo durante el día. Deja el chicle. Evita alimentos muy duros por unas semanas.

Cómo se siente después del tratamiento

La mayoría de pacientes que trato por esto me dicen lo mismo a las pocas semanas: "Doctor, ya me había olvidado cómo era despertar sin dolor."

Suena exagerado, pero no lo es. Cuando llevas meses empezando cada día con la quijada adolorida, con dolor de cabeza, con los dientes sensibles, te acostumbras. Lo normalizas. Y cuando eso desaparece — cuando un martes cualquiera te despiertas y la mandíbula está relajada, sin dolor, y puedes bostezar sin que moleste — ahí te das cuenta de cuánto tiempo aguantaste algo que no tenías por qué aguantar.

Una paciente de 38 años me lo dijo así: "Pensé que despertarme con la cara adolorida era parte de envejecer. No era eso." Tenía bruxismo severo. Con la férula y la rutina de ejercicios, en un mes estaba bien.

Preguntas frecuentes

¿Me duele la mandíbula al despertar pero no rechino los dientes — es posible?

Sí. Existe el bruxismo de apretamiento, donde no hay ruido. Aprietas con fuerza pero sin el movimiento de lado a lado que produce el rechinamiento. Tu pareja no escucha nada, pero tus músculos y tu articulación reciben la misma carga. Lo detectamos porque los dientes muestran desgaste y los músculos están duros y adoloridos.

¿Una férula de farmacia sirve o necesito una a medida?

Las férulas genéricas de farmacia no están ajustadas a tu mordida. Pueden cambiar cómo contactan tus dientes y crear problemas nuevos. La férula oclusal que hacemos en consulta se diseña sobre un modelo exacto de tu boca. Es la diferencia entre unos zapatos genéricos y unos hechos a tu medida. Para el bruxismo, esa diferencia importa mucho.

¿El dolor de mandíbula matutino se quita solo con el tiempo?

Rara vez. Lo que suele pasar es que el cuerpo compensa y el dolor "migra" — deja de doler la mandíbula pero empieza el dolor de cabeza, o la sensibilidad dental, o el oído. El problema sigue ahí. Solo cambia dónde lo sientes.

¿Es normal que me duela también la cabeza y el oído al despertar?

Frecuente. Los músculos de la mandíbula están conectados con el oído y la sien. Cuando se tensan, el dolor se extiende hacia esas zonas. Muchos pacientes míos llegaron primero al otorrino o al neurólogo antes de que alguien les revisara la mandíbula.

¿En cuánto tiempo mejora con tratamiento?

Depende de la severidad. Un bruxismo moderado con férula oclusal mejora en 2-4 semanas. Si la articulación ya está afectada, el tratamiento puede tomar 2-3 meses. Pero la mejoría empieza a sentirse desde la primera semana en la mayoría de casos.


Si llevas más de dos o tres semanas despertando con la mandíbula adolorida, no esperes a que se complique. Una evaluación toma 30 minutos, no duele, y sales con un diagnóstico claro de lo que está pasando y qué hacer al respecto.

Este artículo es informativo y no reemplaza una consulta profesional. Si tienes síntomas persistentes, agenda una evaluación con un especialista en ATM.

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