Bruxismo en niños: ¿es normal que mi hijo rechine los dientes?
Vas a darle un beso a tu hijo antes de dormir. Ya tiene los ojos cerrados. Y de repente lo escuchas: un sonido áspero, rítmico, como si estuviera masticando arena. Le miras la cara. Tiene la mandíbula apretada. Los músculos de los cachetes se le marcan. Y tú te quedas ahí parado, con un nudo en el estómago, sin saber si eso es normal o si algo anda mal.
Al día siguiente buscas en Google. Preguntas a otras mamás. Le mencionas al pediatra. Y las respuestas se contradicen: "es normal, ya se le va a pasar", "llévale al dentista", "son parásitos", "es estrés".
Después de más de 30 años tratando problemas de mandíbula y mordida en Quito, te puedo dar una respuesta más precisa. Pero no es una respuesta simple, porque depende de la edad del niño, de cuánto tiempo lleva rechinando y de qué señales acompañan el rechinamiento.
Cuándo el rechinar es parte del crecimiento — y cuándo no lo es
Voy a ser directo: la mayoría de niños pequeños que rechinan los dientes no necesitan tratamiento. Pero esa palabra — "mayoría" — tiene excepciones que hay que conocer.
Entre los 2 y los 6 años, rechinar los dientes al dormir es bastante común. Algunos estudios dicen que hasta el 40% de los niños en esas edades lo hacen en algún momento. Y en la gran mayoría de esos casos, el rechinamiento se va solo.
¿Por qué? Porque a esas edades la boca está cambiando constantemente. Los dientes de leche están saliendo, la mandíbula está creciendo, la mordida se está acomodando. El cerebro del niño está recibiendo señales de que las superficies no encajan bien — porque literalmente están cambiando de semana en semana — y responde apretando, tratando de "acomodar" las piezas.
Es como un rompecabezas que el cerebro está tratando de armar mientras la boca crece. Cuando las piezas se estabilizan, el rechinamiento se detiene.
Eso es lo normal. Lo que no es normal es que continúe más allá de esa etapa, que se intensifique, o que venga acompañado de otros síntomas.
Las señales que sí deben preocuparte
Hay una diferencia entre un niño que rechina suavemente unas pocas noches al mes y un niño que rechina con fuerza todas las noches. Estas son las señales que me hacen prestar atención en la consulta:
Dientes de leche desgastados. Los dientes de leche son más blandos que los permanentes. Si el rechinamiento es intenso, se desgastan rápido. Los caninos — los "colmillos" — pierden su punta. Las muelas se aplanan. Si miras los dientes de tu hijo y los ves cortos, planos, como limados, eso me dice que la fuerza es más de lo normal.
Dolor de mandíbula o de cabeza. Un niño de 4 o 5 años no va a decirte "me duele la mandíbula." Te va a decir que le duele la cara, que le duele la cabeza cuando se despierta, o simplemente va a estar irritable en las mañanas sin razón aparente. Si eso coincide con el rechinar de noche, hay una conexión.
Problemas para dormir. El bruxismo intenso fragmenta el sueño. El niño no descansa bien. Se despierta cansado. Tiene sueño durante el día. A veces esto se confunde con problemas de conducta o de atención, cuando la raíz es que no está durmiendo bien.
El rechinamiento no para después de los 6-7 años. Cuando los dientes permanentes empiezan a salir y el rechinamiento continúa igual o peor, ya dejó de ser un ajuste del crecimiento. Algo más está pasando.
Rechina también de día. Si además de rechinar por la noche notas que tu hijo aprieta los dientes cuando está concentrado, jugando videojuegos, viendo televisión o haciendo tareas, eso sugiere un patrón que va más allá del acomodo dental.
Qué pasa si no se atiende cuando sí es un problema
No quiero alarmarte. La gran mayoría de niños que rechinan no van a tener consecuencias graves. Pero cuando el rechinamiento cruza la línea de lo normal, ignorarlo tiene un costo.
En los primeros 6 meses de rechinamiento fuerte, los dientes de leche absorben el daño. Se desgastan, pero "total, se van a caer." Muchos papás piensan así. Y tiene cierta lógica. Pero hay un problema.
Al año de rechinamiento intenso, los dientes de leche se pueden desgastar tanto que pierden su función como guías para los dientes permanentes. Los dientes de leche no solo sirven para masticar — sirven para mantener el espacio para los dientes que vienen después. Si se desgastan demasiado o se pierden antes de tiempo, los permanentes pueden salir mal posicionados, apiñados, torcidos.
A los 2-3 años sin atención, si el rechinamiento continúa con los dientes permanentes que ya están saliendo, el daño se vuelve permanente. El esmalte de los dientes nuevos — esos dientes que deberían durar toda la vida — empieza a desgastarse. Y a diferencia de los dientes de leche, estos no se van a caer. Lo que se pierde, se pierde.
Además, los músculos de la mandíbula de un niño que lleva años rechinando con fuerza se desarrollan más de lo debido. Eso puede generar un patrón de apretar que se arrastra hasta la adolescencia y la edad adulta.
Las causas reales — y las que no lo son
Hay mucho mito alrededor de por qué los niños rechinan. Voy a separar lo que veo en la práctica de lo que se repite sin evidencia.
Causas reales
Crecimiento y maduración de la mordida. La causa más frecuente en niños pequeños. La boca cambia, los dientes no encajan, el cerebro aprieta para acomodar. Es fisiológico. No necesita tratamiento.
Obstrucción de la vía aérea. Esto es algo que muchos papás y muchos profesionales pasan por alto. Un niño que respira mal por la noche — por adenoides grandes, amígdalas inflamadas, rinitis alérgica crónica — tiende a rechinar más. Cuando la vía aérea se estrecha durante el sueño, el cerebro manda señales para abrirla. Una de esas señales es adelantar la mandíbula y apretar. Si tu hijo ronca, respira por la boca, duerme con la boca abierta o tiene el cuello extendido hacia atrás al dormir, eso necesita evaluación.
Estrés y ansiedad infantil. Los niños procesan el estrés de maneras que los adultos no siempre reconocen. Un cambio de escuela, la llegada de un hermano, problemas con otros niños, conflictos en casa. El cuerpo del niño responde de la misma manera que el de un adulto: apretando la mandíbula. La diferencia es que el niño no puede decirte "estoy estresado."
Mordida mal alineada. Cuando los dientes superiores e inferiores no encajan correctamente — mordida abierta, mordida cruzada, dientes muy apiñados — el cerebro detecta la interferencia y responde con más fuerza. En estos casos, el rechinamiento no se va a detener solo. Necesita tratamiento de la mordida.
Lo que no causa bruxismo en niños
Parásitos intestinales. Esta creencia está muy arraigada en Ecuador y en toda Latinoamérica. "Si el niño rechina, tiene lombrices." No hay evidencia científica que soporte esa conexión. Ninguna. He tratado miles de niños con bruxismo en 30 años y la presencia o ausencia de parásitos no cambia el cuadro. Si tu hijo tiene parásitos, trátale los parásitos. Pero no esperes que eso le quite el rechinar.
Falta de calcio o de vitaminas. Otra creencia sin base. El bruxismo no es una deficiencia nutricional.
Qué hacer según la edad de tu hijo
De 2 a 5 años
Si el rechinamiento es suave, solo de noche, sin desgaste visible y sin dolor, lo más probable es que no necesite tratamiento. Lo que sí necesita es observación. Mira sus dientes cada dos o tres meses. Si los ves que se acortan o aplanan, si empieza a quejarse de dolor, si ves que el rechinar se pone peor en vez de mejorar, ahí hay que evaluar.
Llévalo a su cita dental regular. Un buen odontólogo puede detectar desgaste antes de que tú lo notes.
Y presta atención a la respiración. Si ronca, si respira por la boca, si duerme con la boca abierta, menciónalo. Eso puede ser la pieza que falta.
De 6 a 9 años
Esta es la etapa de cambio. Los dientes de leche se caen, los permanentes salen. Es normal que haya algo de rechinamiento durante la transición. Pero si el rechinamiento es fuerte y constante, y sobre todo si afecta a los dientes permanentes que ya están en boca, hay que actuar.
En esta etapa la evaluación de la mordida es clave. Si los dientes no están encajando bien, una intervención temprana de ortodoncia puede corregir la mordida y eliminar la causa del rechinamiento. No siempre necesita brackets completos — a veces un aparato sencillo es suficiente para guiar el crecimiento y acomodar la relación entre los maxilares.
De 10 años en adelante
Si un niño de 10 años o más sigue rechinando con fuerza, ya no estamos hablando de un ajuste del crecimiento. Estamos hablando de un patrón que probablemente va a continuar.
En estos casos el enfoque se parece más al del adulto. Evaluación completa de la mordida y la articulación. Posiblemente una placa de protección para la noche, diseñada para su boca. Evaluación de la vía aérea si hay sospecha de problemas respiratorios. Y seguimiento regular para ver cómo evoluciona mientras termina de crecer.
Lo que hago en la consulta cuando traen a un niño que rechina
El proceso tiene sentido cuando se sigue un orden.
Primero escucho a los papás. Necesito saber cuándo empezó el rechinar, si es todas las noches o algunas, si es fuerte o suave, si hay dolor, si hay ronquido, si hay respiración por la boca, si hubo cambios recientes en la vida del niño.
Después examino al niño. Miro los dientes — desgaste, fracturas, sensibilidad. Palpo los músculos de la mandíbula y de las sienes. Reviso cómo abre y cierra la boca, cómo encaja la mordida, cómo respira. Y según la edad, pido radiografías para ver el desarrollo dental y articular.
Con esa información puedo decirte una de tres cosas:
"No necesita nada por ahora." Esto es lo más frecuente en niños pequeños con rechinamiento leve. Seguimiento y observación.
"Necesita intervención de mordida." Si hay maloclusión que está causando o alimentando el rechinar, una corrección a tiempo previene daños a largo plazo.
"Necesita protección y seguimiento activo." Si el rechinar es fuerte, si ya hay desgaste en dientes permanentes, si hay dolor. En estos casos diseño un plan que puede incluir placa nocturna, ejercicios de relajación muscular, y coordinación con otros especialistas si hay problemas de vía aérea o de sueño.
Lo que no debes hacer
Tres cosas que veo con frecuencia y que no ayudan:
Desparasitar y esperar. Si tu hijo tiene parásitos, trátalos. Pero no asumas que eso va a solucionar el rechinar. Son cosas separadas.
Comprar una placa genérica en la farmacia. Las placas de farmacia — esas de silicona que se ablandan con agua caliente — no funcionan en niños. No tienen el ajuste necesario. Pueden empeorar la mordida. Pueden ser un riesgo de asfixia en niños pequeños. No las uses.
Ignorar porque "son dientes de leche." Los dientes de leche importan. Son los que guardan el espacio para los permanentes. Si se destruyen antes de tiempo, las consecuencias se ven después — y son más caras y más complicadas de resolver.
Cómo se ve la vida después del tratamiento
Te voy a contar lo que escucho de los papás después de tratar a sus hijos.
"Ya no hace ruido en la noche." Es lo primero que notan. Silencio. El niño duerme tranquilo. Los papás duermen tranquilos.
"Se despierta de mejor humor." Un niño que descansa bien, que no tiene dolor muscular al despertar, que no tiene la mandíbula cansada, amanece diferente. Más tranquilo. Menos irritable. Más atento en la escuela.
"Ya no le duele la cabeza." Esos dolores de cabeza matutinos que nadie podía explicar desaparecen cuando los músculos de la mandíbula dejan de trabajar de más.
Y en los casos donde corregimos la mordida, los beneficios van más allá del rechinar. Dientes que encajan bien. Una cara que crece en armonía. Una sonrisa que el niño no tiene que esconder.
Preguntas que me hacen los papás en la consulta
¿A qué edad debo llevar a mi hijo por el rechinamiento? Si el rechinamiento es fuerte, si hay desgaste visible, si hay dolor, si dura más de unos pocos meses o si el niño ya tiene más de 6 años y sigue rechinando: llévalo. No hay una edad mínima para evaluar. Siempre es mejor revisar y que me digan "todo está bien" a esperar y que el daño ya esté hecho.
¿El bruxismo en niños se hereda? Hay un componente genético. Si uno de los padres aprieta o rechina los dientes, el riesgo del niño es mayor. No es una sentencia — no todos los hijos de padres con bruxismo van a tenerlo. Pero vale la pena prestar más atención.
¿Puede mi hijo usar la placa de un hermano o de un familiar? No. Nunca. Cada placa se hace a la medida exacta de una boca. Usar la placa de otra persona puede mover dientes y dañar la mordida. Es como usar los lentes recetados de otra persona — no solo no te ayudan, te hacen daño.
¿El rechinar se le va a pasar solo? Depende. En niños pequeños con dientes de leche, en la mayoría de casos sí. En niños mayores con dientes permanentes que ya están desgastados, no se va a pasar solo. Necesita evaluación.
El siguiente paso
Si tu hijo rechina los dientes y no estás seguro de si es algo que necesita atención, la evaluación es el primer paso. En la consulta puedo revisar los dientes, la mordida, los músculos, la respiración, y decirte con claridad si necesita tratamiento o si solo necesita seguimiento.
Llama a la clínica SOI en Quito y agenda una consulta de evaluación. Treinta minutos me dan suficiente información para decirte qué está pasando y qué hacer.
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